Dos extrabajadores de las mansiones de Julio Iglesias acusan al cantante de agredirlas sexualmente en el periodo en el que desarrollaban su jornada laboral en el lugar, allá por 2021. Se trata de una empleada del servicio doméstico y de una fisioterapeuta, según un reportaje publicado por eldiario.es en colaboración con Univisión Noticias.
"Me usaba casi todas las noches. Me sentía como un objeto, una esclava", relata una de las exempleadas en el reportaje, en el que asegura que se producían encuentros sexuales con la participación de otra trabajadora superior en la jerarquía establecida en dichas mansiones. La extrabajadora cuenta que Iglesias la penetraba con los dedos, mientras que la otra señala que el artista se acercaba sin previo aviso y tocaba sus pechos: "Estábamos en la playa y él se acercaba y me tocaba los pezones".
Los hechos en 2021: jornadas de 16 horas y encuentros sexuales sin consentimiento
Las denuncias sitúan los hechos en 2021. Concretamente, en las mansiones de Julio Iglesias ubicadas en República Dominicana, en Punta Cana, y en Bahamas, en Lyford Cay. Es allí donde las dos extrabajadoras cuentan que se llega a "normalizar el maltrato" por parte de Julio Iglesias, al que describen como "una persona muy controladora". "A esa casa hay que llamarla la casita del terror porque es un drama, una cosa horrible", afirman, al mismo tiempo que dicen que Iglesias utiliza el "miedo" como presión hacia ellas: "Amenaza con despedirte y constantemente te recuerda que estar trabajando para él es lo mejor que te ha pasado en la vida".
Sin contrato por escrito y con jornadas laborales que se alargaban hasta las 16 horas, el cantante prometía una oportunidad que después se tornaba en pesadilla, según las dos exempleadas. "Caí en una depresión muy fuerte y me di cuenta de que no quería estar ahí", sostiene una de ellas, que también asegura que se les solicitaba fotografías de cara y cuerpo entero, y que, si eran contratadas, recibían preguntas de índole sexual del propio Julio Iglesias, como "¿te gustan las mujeres?", "¿te gustan los tríos?", "¿te has operado los pechos?". A aquello seguían tocamientos y presiones constantes, a lo que, si no accedían, recibían insultos.
Esta actitud estaba respaldada por la estructura jerárquica de las trabajadoras en las mansiones, según cuentan en el reportaje. Las jefas permitían lo que ocurría e incluso instaban a sus subordinadas a que aceptaran las peticiones sexuales de Julio Iglesias. Todo ello, confirmado por una red de mensajes, fotografías y testimonios consistentes, según informan eldiario.es y Univisión Noticias.
Comenzaba a trabajar a las ocho de la mañana y acababa a las once de la noche. De ahí me llamaban a la habitación de Iglesias y salía a las doce o una"
Por ejemplo, Iglesias las llamaba "princesas con suerte por estar en casa" y no admitía un 'no' por respuesta. "Él trataba de decirme que yo no tenía derecho, por nada del mundo, a decirle que no", señalan, además de contar cómo le hacían masajes en los pies al cantante o bajaban con él a la playa, pese a que aquello no formaba parte de sus tareas, haciendo incluso que se quitara el bikini para hablar de sus "glúteos".
Otro de los relatos de las extrabajadores pasa por un encuentro sexual en la habitación del cantante, pese a las reticencias de ella. "Lo tienes que hacer, dijiste que sí", le exigió su jefa, aunque ella asegura que dijo que sí pensando en que nunca iba a haber sexo. Al llegar a la habitación de Iglesias, éste se encontraba desnudo de cintura para abajo, le proporcionaron alcohol y la otra mujer presente la besó en la boca: "Yo, con muchísima vergüenza, no dejo que me toque mucho, siento que me toca y no quiero. Él me quitaba la mano de la vulva, pero yo enseguida la ponía nuevamente".
"Yo comenzaba a trabajar a las ocho de la mañana y acababa a las once de la noche. De ahí me llamaban a la habitación de Iglesias y salía a las doce o una para ir a mi habitación a dormir", añade la exempleada, que cuenta cómo solo descansaba cuando acudía al lugar la esposa del cantante y cómo la agresión fue a más: "Me cogía muy duro la vulva y me dolía mucho. Le decía 'me molesta, no quiero', pero él seguía igual (…) A veces también tenía que fingir porque le decía que no y él no escuchaba. También me abofeteaba la cara, con muchísima fuerza, horrible".
Otro episodio sucede después de un accidente de coche que sufrió Julio Iglesias y por el que arrastró problemas en la espalda. "Me tuvo durante horas pasándole la lengua por el ano y chupándole el pito, porque él sentía mucho dolor y eso lo calmaba. Pasé casi toda la madrugada chupándole sus partes. Cuando yo paraba o me quedaba dormida, él me jalaba la cabeza como para que siga", cuenta, a lo que añade la conversación del propio Iglesias el día después: "Empezó a decir 'anoche no dormí nada porque el calambre no me dejó, la pobre y la encargada no durmieron nada, y estuvo toda la noche chupándomela a ver si me daba sueño, pero qué va, no pude pegar ojo en toda la noche'".
Todo ello, acompañado de días de gritos, enfados constantes si no se hacía algo exactamente como el cantante deseaba y de despidos "caprichosos". Ahora, denuncian estos hechos para estar en "paz" y que no le ocurra lo mismo a otras mujeres que no puedan defenderse. "Fui buscando un trabajo, buscando una manera de crecer y me encontré con alguien que me destrozó la vida", concluye la exempleada.

