En 2015 el mundo se topó con una de las peores imágenes que han marcado su historia. La muerte del pequeño Aylan Kurdi, el niño sirio que apareció ahogado en una playa de Turquía, dio la vuelta al mundo convirtiéndose en un símbolo del drama migratorio y crisis humanitaria siria de entonces.
"Nos preguntábamos si la historia del niño ahogado en la playa provocaría un cambio de política, o de criterio, o de actitud en los gobiernos de los países a los que viajan los refugiados", decía Carlos Alsina en uno de sus monólogos recordando al pequeño y su familia pocos días después de su muerte. "Ese cadáver mínimo es la patada en el estómago que nos hace revisar dónde han puesto el foco los gobernantes estas últimas semanas", añadía.
"Es una patada en el estómago"
Hoy, diez años después de este trágico suceso, su imagen sigue conmoviendo al mundo y recuerda cuántos "Aylan" han pasado por lo mismo que él en todo este tiempo. Según datos de UNICEF, desde 2015 se estima que unos 3.500 niños y niñas han muerto intentando buscar una vida mejor junto a sus seres queridos.
Crisis migratoria en el Mediterráneo
Tan solo en 2024 casi 14.000 personas refugiadas fueron reasentadas desde otros países a la Unión Europea, según un informe de la Agencia de Asilo de la Unión Europea (EUAA, por sus siglas en inglés).
A pesar de que se trata de la segunda cifra más baja registrada desde 2016, puesto que la menor de todas se produjo en 2020, la crisis migratoria sigue siendo una realidad que afecta a miles de personas y que, desgraciadamente, continúa cobrándose vidas, como la del pequeño Aylan junto a su hermano de cinco años y su madre.

