En el mantenimiento pone el foco, Diego Martín, maquinista jefe de tren en Renfe y secretario general del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) desde noviembre de 2022. No es suficiente, como ha llegado a reconocer Óscar Puente esta semana, y ahora se están pagando las consecuencias.
"Todos los maquinistas que han circulado por las líneas de alta velocidad y por la vía convencional nos dedicamos a reportar determinados riesgos y eso sirve para subsanarlos, mitigarlos o establecer limitaciones de velocidad. Esos reportes se venían reduciendo. Ya estábamos normalizando que ni siquiera nos contestaran ni tuvieran en cuenta esas informaciones. Casualmente ahora después de un accidente son clave para tomar medidas mitigadoras como son limitaciones de velocidad", afirma en una entrevista en el diario 'La Razón'.
Llevamos muchos años reportando incidencias y centenares, no decenas
Diego Martín afirma rotundamente que estamos sufriendo las consecuencias de no haber invertido en mantenimiento. "Hemos detectado un incremento de las deficiencias en la infraestructura, en el mantenimiento de la infraestructura. Vimos hace unos años que la tendencia del sector era invertir en construcción de nueva línea, no en mantener la red que ya teníamos" afirma.
Expresa el malestar del colectivo de maquinistas entre otras cosas porque el agosto pasado ya alertaron a Adif y a otros órganos competentes de la necesidad de reducir la velocidad máxima, en algunos tramos por vibraciones intensas y botes que deterioraban la vía.
Para Diego Martín, a la falta de mantenimiento hay que sumar por tanto la falta de respuesta a los avisos sobre deficiencias en las vías.
Explica que tampoco entienden que se cese a personal técnico para, de esa forma, eludir que se asuman responsabilidades. Y eso incluye, dice, el caso de Rodalies donde, puntualiza, la muerte del maquinista se habría evitado si se hubiera aplicado el protocolo establecido.
Van a la huelga el 9, 10 y 11 de febrero
"Lamentablemente, el único mecanismo legal que tenemos los trabajadores para protestar sobre una situación que consideramos que es inaceptable es convocando una movilización. Si fuera por el estado de ánimo, justo después del accidente a lo mejor no habrían circulado los trenes, pero somos profesionales y entendemos que somos servidores públicos", afirma en La Razón.
"Es una medida de protesta más que de reivindicación y tenemos dos partes en el conflicto. Por un parte, implementar medidas urgentes y, por otra parte, manifestar nuestro desacuerdo con todo lo que se está produciendo, con lo cual no sabemos cómo se va a desarrollar todo estos días previos a la huelga. Pero lo que está claro es que todos los trabajadores queremos manifestar que no estamos de acuerdo con cómo se hacen las cosas en el sector. Hay cambios que se tienen que ver y desafortunadamente en tan poco espacio de tiempo (previo a la huelga) va a ser difícil que se aprecien esos cambios" asegura.

