La noticia cayó como un jarro de agua fría. Sandra Peña, una joven de 14 de años, se quitó la vida la pasada semana al volver de clase por no soportar la presunta situación de acoso a la que era sometida en el Colegio Irlandesas Loreto de Sevilla.
"Estamos profundamente consternados por el fallecimiento de Sandra", ha señalado el colegio en un comunicado emitido este 22 de octubre. "Nuestro profesorado, alumnado y nuestra comunidad educativa acompañamos a su familia en el profundo dolor por el que está atravesando", añade el texto.
Compromiso con la prevención y la detección temprana
La entidad educativa, una semana después del suicidio de Sandra, ha puesto en valor sus herramientas para hacer frente a situaciones relacionadas con la salud mental. "Estamos profundamente comprometidos con la prevención, detección temprana y actuación ante cualquier circunstancia que pueda ser perjudicial para nuestro alumnado. Formamos a nuestro profesorado y, ante cualquier señal, se ponen en marcha las medidas necesarias". Aunque eso sí, por el momento no han ofrecido declaraciones sobre qué pudo haber fallado a la hora de actuar para poner fin a la situación que atravesó la víctima.
El colegio pide ahora una "profunda reflexión como sociedad" dentro de la "proliferación de ecosistemas digitales" en los que durante los últimos días se ha publicado "contenido en redes sociales altamente perjudicial para los menores". Aseguran que actualmente "nos encontramos en un contexto altamente sensible en el que urge abordar con más rapidez, flexibilidad y determinación situaciones de necesidad o vulnerabilidad que los jóvenes pueden atravesar a lo largo de sus años de desarrollo".
Desde el centro educativo pondrán en marcha "un espacio de diálogo" para acordar "propuestas concretas de actuación" contra situaciones de acoso escolar como la que sufrió Sandra Peña.
Expedientes abiertos por la Fiscalía
A raíz de lo sucedido, la Fiscalía de Sevilla mantiene abiertos dos expedientes para investigar las circunstancias de lo ocurrido con la joven de 14 años. Uno de los procedimientos mantiene el foco en la posible implicación de varias menores en los hechos, mientras que el segundo se centra en la evaluación de la actuación y posible responsabilidad del centro educativo Irlandesas de Loreto.
