Una adolescente de 14 años se quitó la vida el pasado martes en Sevilla, tras regresar de clase. La joven, alumna del colegio concertado Las Irlandesas de Loreto, se precipitó desde el balcón de su vivienda, situada en la calle Rafael Laffón, en el entorno de la Carretera de Carmona. Los servicios de emergencia acudieron al lugar, pero no pudieron salvarle la vida.
Según ha confirmado la familia, la menor llevaba tiempo sufriendo presunto acoso escolar por parte de un grupo de compañeras del centro. Los insultos y burlas, centrados en su físico y en su orientación sexual, le habrían llevado a un profundo malestar emocional. De hecho, hay fuentes cercanas que indican que la adolescente ya había intentado quitarse la vida en otra ocasión.
Los padres denunciaron la situación ante el colegio en varias ocasiones, pero aseguran que el centro no activó el protocolo obligatorio de acoso escolarni las medidas de prevención de conductas autolíticas que establece la Junta de Andalucía. La Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional ha confirmado que, tras una inspección en el centro, se ha constatado que no se puso en marcha el procedimiento previsto por ley. Ante ello, la Junta ha remitido toda la información a la Fiscalía y ha abierto un expediente administrativo para depurar posibles responsabilidades.
El Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, también ha anunciado la apertura de una investigación de oficio. Su oficina está en contacto con el Defensor del Pueblo nacional para coordinar las actuaciones y garantizar que se esclarezcan los hechos. Por su parte, la Fiscalía ha iniciado diligencias para determinar si existió un fallo en la actuación del centro educativo o una omisión de sus obligaciones.
La familia denunciará al centro educativo
La familia ya ha comunicado que denunciará al centro educativo, por no activar el protocolo obligatorio de acoso escolar ni las medidas de prevención de conductas autolíticas que establece la Junta de Andalucía.
De hecho, la consejera andaluza de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, Carmen Castillo, ha asegurado este viernes que la inspección ha constatado que el colegio adoptó una serie de medidas aunque "no le consta" el inicio de los protocolos de acoso ni el de conductas autolíticas.
"Hay que decir, y creo que es importante, que los protocolos son buenos, lo que hay que hacer es cumplirlos. No quiero yo decir que haciendo el protocolo las cosas van a cambiar, pero si no lo hacemos, no podemos evitarlo y esa es la idea del protocolo", ha advertido la consejera en declaraciones a los periodistas en Jerez de la Frontera.
Mientras tanto, la fachada del colegio amaneció con pintadas que decían "asesinos", reflejo de la indignación social que ha generado el caso. En el portal donde vivía la menor, vecinos y compañeros han dejado flores, cartas y velas en su memoria. También se han convocado concentraciones en señal de apoyo a la familia y para exigir más contundencia en la lucha contra el acoso escolar.

Los colegios concertados tienen la misma obligación legal que los públicos de activar los protocolos ante indicios de acoso, aunque muchos denuncian que en muchos casos persiste la falta de sensibilización o de respuesta rápida.
Carmen Castillo, también ha pedido prudencia hasta que concluya el informe de Inspección Educativa, pero ha subrayado que "ninguna llamada de auxilio de una familia puede quedar sin respuesta".
En este sentido, las autoridades recuerdan la existencia del teléfono 024, una línea gratuita y confidencial de atención a la conducta suicida, y del Teléfono de la Esperanza (717 003 717), disponibles las 24 horas para ofrecer apoyo psicológico y orientación profesional.


