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PREMIOS BBVA FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO

Claudia Goldin: "Estamos viviendo la última frontera no sólo para la igualdad de género, sino también en la igualdad de la pareja"

Claudia Goldin es profesora de economía en la universidad norteamericana de Harvard. Sus análisis pioneros sobre la desigualdad de la mujer, le han valido la concesión del Premio BBVA Fronteras del Conocimiento, en la categoría de Economía, Finanzas y gestión de empresas. El Jurado ha considerado para ello, sus respuestas económicas a las causas actuales de la brecha de género.

Paco Paniagua
  Madrid | 18/06/2019

P.-Profesora Goldin. ¿Cómo se encuentra la situación de igualdad de la mujer en España, respecto a los países más avanzados del mundo en este asunto?

CG.- La participación de la mujer española en el mercado laboral, ha aumentado mucho. Tal vez más en el norte que en el sur, correcto, pero ha aumentado mucho. Y de alguna manera España está cambiando más de lo que se podría pensar. Me sorprendió mucho, hace poco estaba estudiando los datos y empecé a tomar mayor interés en lo que sucede en España. Y no sé si el sur de España sea muy diferente del norte, porque los datos son generales del país, pero sí me he encontrado con algunas diferencias respeto a países que siempre hemos considerado como avanzados. Si comparamos con Suecia, por ejemplo, hay que decir que el cambio en la historia reciente de este país ha sido sorprendente. Ellos se esfuerzan muchísimo en reducir esta brecha -tampoco es que Suecia ha sido así toda la vida- pero sí que han puesto en marcha una serie de intervenciones, para garantizar que los hombres se tomen un período de descanso cuando les nace un bebé en la familia.

Pero hay un estudio reciente de lo que sucede en Suecia con los ingresos de la mujer después de tener un hijo. Y ese estudio demuestra una cantidad enorme de pérdida de dinero y que no recuperan hasta 5 o 6 años más tarde. Entonces, aunque nos parezca el cielo de la igualdad cuando vamos a Suecia, en realidad también tienen asuntos por resolver.

P.- ¿Por qué casi siempre que hay un problema en la familia, bien con los hijos pequeños o con los padres ya mayores, son las mujeres las que han de ocuparse de resolverlo todavía?

CG.- Es clarísimo esto que señala y además es una historia que se ha repetido toda la vida en muchos países. Y en muchos sentidos, esta es la última frontera, no sólo para la igualdad de género sino también para la igualdad dentro de la pareja. Yo creo que lo que tenemos que cambiar es un detalle muy estructural. Y esto tiene dos vertientes: Por un lado estaría muy bien que los hombres asumiesen los aspectos más difíciles de la paternidad y que se ocuparan también de sus mayores, de sus padres. Pero es que, aunque los hombres dieran un paso adelante en ese sentido, si no cambian los problemas laborales, lo que tiene que ceder la pareja como unidad es mucho.

A mí me gusta pensar que pueda haber dos tipos de empleo, uno con horas más controlables y otro con un horario menos controlable y que la diferencia entre lo que se gana en uno y otro, si esa diferencia es muy grande, pues que ambos miembros de la pareja busquen una relación en pie de igualdad, pero en ese esfuerzo se pierde mucho dinero. Es decir, tienen que renunciar a mucho dinero. Entonces, el equilibrio sería coger el trabajo controlable que paga menos y que el otro miembro de la pareja se quede con el empleo que les permite tener más dinero por esa disponibilidad. Lo que pasa es que, en la mayoría de los casos, la que se queda con el trabajo de menor paga es la mujer. Entonces, por mucho que compartamos el trabajo que se hace en casa, por mucho que las mujeres se queden el trabajo mejor pagado el cincuenta por ciento de las veces, no vamos a superar los problemas de igualdad de la pareja; aunque se resuelva la igualdad laboral

Hay un asunto del que no se habla con mucha frecuencia y son las diferencias salariales en el mercado laboral. Pero es que también hay problemas dentro de la pareja. Incluso en parejas homosexuales, si uno tiene que quedarse en casa y el otro tiene que dar más horas al trabajo, ahí ya no hay diferencia de género, pero si que hay diferencias en la pareja, no hay igualdad.

P.- Hablemos de la llamada “clase media”. ¿Es cierto, como dice algunos observadores, que se están empobreciendo en buena parte de los países?

CG.- Sí que puedo decir que en EEUU, hemos tenido una desigualdad creciente, sobre todo con la parte superior de la distribución salarial. Luego, el tercio más bajo, que se había quedado atrás, ha acortado la distancia un poco y se ha puesto al día. Pero todavía queda y ese tercio central, que tiene esa sensación de que no les va también. Y ese es el sentimiento generalizado de las personas que están en ese bloque central, la clase media podríamos decir.

Yo creo que este es un tema que están abordando las grandes mentes de la economía, están trabajando en ello. Y es importante darnos cuenta de que el problema existe de verdad. Y tenemos que preguntarnos qué se puede hacer, por un lado para mejorar la destreza de los individuos para que puedan ser más productivos. Porque si esa población de clase media se ha ido mecanizando gradualmente -últimamente decimos que la clase media está robotizada- tal vez a lo que hay que aspirar es a que la próxima generación tenga otras destrezas que les permitan controlar mejor su modo de vida. Nuevas destrezas en nuevas tecnologías, salud, finanzas, artes. Tampoco está muy claro en qué dirección ir, ni que destrezas se van a seguir robotizando, conocimientos que tiene la gente y que puedan convertirse a la larga en algoritmos. Este es uno de los aspectos más interesantes de los estudios económicos actuales.

Ha sido sorprendente descubrir que ciertas ocupaciones sanitarias, también se pueden robotizar. Pero siempre tendrá que haber alguien que controle a los robots. Espero.

P.- ¿En qué momento se encuentra la incorporación de la mujer a las finanzas, a los estudios de economía?

CG.- Uno de los problemas que tiene la carrera de economía es que a muchos no les atrae, porque no entienden de qué va la economía. Muchos piensan que la economía tiene que ver con finanzas, banca. Y es posible que no a todo el mundo le interesen esos temas. Y a lo mejor a las chicas les interesan los temas financieros menos que a los chicos. Pero en realidad, la economía es mucho más que eso. La. Economía tiene que entender por ejemplo y como acabamos de decir, la desigualdad. Entender el sistema sanitario, entender la importancia de ciertos aspectos del desarrollo económico. Entender también el mercado laboral. Cuando uno está hablando de economía, en el fondo está hablando de personas y no tanto de signos de dólar, de euro o de libra.

Yo creo que si uno entiende de qué va la economía, si pudiésemos presentarla mejor, si los medios nos ayudaran a transmitir mejor de qué va la economía, pienso que más chicas se verían atraídas a estudiar este tema.