MALTRATO

Cinco claves para detectar el maltrato infantil en figuras parentales, según la psicología

Según la psicología, el perfil de este tipo de agresores suele presentar una serie de patrones de comportamiento que se repiten en diferentes tipos de maltrato, ya sea psicológico, sexual, emocional o físico

📌 Todo lo que se sabe de 'La casa de los horrores' de Oviedo, donde tres niños estuvieron encerrados cuatro años por sus padres

Aurora Molina

Madrid |

Un niño aparentemente triste agarrado a un peluche
Un niño aparentemente triste agarrado a un peluche | Freepik

El reciente episodio de maltrato infantil, conocido como 'la casa de los horrores' de Oviedo, ha recordado a la sociedad la crudeza que a veces pueden alcanzar las acciones del ser humano. Este tipo de violencia puede manifestarse de forma física, psicológica, sexual o emocional, forma parte de lo que se conoce como maltrato infantil y constituye una de las formas más preocupantes de violencia doméstica. Según los últimos datos publicados por UNICEF, unos 400 millones de niños y niñas de todo el mundo sufren algún tipo de maltrato en sus hogares.

De acuerdo con la psicología, el perfil de padres maltratadores suele presentar una serie de patrones de comportamiento que se repiten en diferentes tipos de maltrato, ya sea psicológico, sexual, emocional o físico. No es fácil detectar los rasgos psicológicos que definen a las personas maltratadoras, especialmente aquellas que ejercen la violencia contra sus propios hijos, sin importarles cuánto puedan sufrir con sus acciones. Aun así, los más comunes son:

  • Control y dominación. Muchos de los padres y madres que maltratan a sus hijos persiguen ejercer un control excesivo sobre los mismos. En ocasiones utilizan la disciplina como método de justificación para imponer su voluntad en cualquier ámbito.
  • Bajos niveles de empatía y afecto. Los padres maltratadores normalmente muestran una dificultad señalada para ponerse en el lugar de sus hijos, por lo que invalidan las necesidades emocionales de los mismos, sumado a una falta de muestras de cariño, protección, apoyo y comprensión en diferentes ocasiones.
  • Manipulación, victimización y culpabilización. Este tipo de personas suelen apoyarse en la manipulación emocional, el chantaje o la victimización para ejercer el control sobre sus hijos. Por ejemplo, a veces llegan a culpar a los niños por problemas o situaciones incómodas que nacen de los propios progenitores u otros miembros de la familia ajenos a los hijos.
  • Humillación y descalificación. No hay espacio para el error, ni en público ni en privado. Al no existir empatía ni comprensión hacia los hijos, los fallos son sinónimo de debilidad o desobediencia, llegando a minar la autoestima de los niños.
  • Problemas o carencias personales no resueltos. En muchas ocasiones, los propios padres han sido testigo de malos tratos en su infancia. Al no conocer otro modo de crianza, activan el mismo patrón con su propia descendencia. Se conoce como patrones de abuso intergeneracional.

Cómo detectar signos de violencia en menores

Al igual que existen rasgos psicológicos característicos de padres maltratadores, también hay factores que ayudan a detectar este maltrato en los hijos:

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  • Lesiones inexplicables o recurrentes. A veces la aparición de lesiones como quemaduras, fracturas, heridas o moretones puede ser una forma de detectar el maltrato físico.
  • Cambios en el comportamiento. Si el menor en este caso presenta conductas agresivas, ansiedad, depresión o miedo, entre otros, puede ser una señal para detectar maltrato psicológico.
  • Escasez de cuidados básicos. La falta de higiene en exceso suele ser un gran detector del maltrato infantil por parte de los padres hacia los hijos. El hecho de estar en condiciones insalubres implica consecuencias negativas para la salud de los niños.
  • Actitudes inapropiadas de los padres. Dependiendo del comportamiento que tenga la figura parental se puede averiguar si el niño puede estar sufriendo un episodio de maltrato infantil.
  • Indicios de abuso sexual. Si el menor presenta comportamientos sexuales inapropiados para su edad o dolor en los genitales, entre otros, puede ser un signo claro de abuso sexual infantil.
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