HORARIO DE INVIERNO

Cambio de hora invierno: cuándo es, a qué hora y cómo afecta a nuestro cuerpo

Se acerca el cambio de hora de invierno a España. Conoce qué día es, a qué hora cambiamos los relojes y cuáles son los trastornos más habituales que podemos sufrir.

ondacero.es

Madrid | 27.10.2021 05:32

Cambio de hora invierno: cuándo es, a qué hora y cómo afecta a nuestro cuerpo
Cambio de hora invierno: cuándo es, a qué hora y cómo afecta a nuestro cuerpo | Pixabay

Se aproxima el momento de cambiar nuestros relojes al horario de invierno y, a pesar de que más del 80 por ciento de la población se opone a esta medida según una consulta ciudadana efectuada por el Parlamento Europeo, nuevamente sucumbiremos en pro del ahorro energético.

¿Qué día es el cambio de hora de invierno en España?

Este año el cambio al horario de invierno se producirá a lo largo de la noche del sábado 30 al domingo 31 de octubre. Entonces habrá que retrasar todos los relojes para reajustar la jornada laboral a los horarios de luz natural en pos de reducir el consumo energético.

La llegada del otoño evidencia un anochecer temprano. Cada vez, los días son más cortos y las horas de luz disminuyen. Amanece más tarde y, por tanto, son muchos los trabajadores que empiecen sus jornadas laborales de noche. Por este motivo, se retrasan los relojes una hora ya que, tras el cambio horario, los empleados regresan a sus puestos de trabajo bajo la luz del día con el consecuente ahorro energético que implica no encender los focos.

¿A qué hora es el cambio de hora 2021 de invierno?

En concreto el cambio de hora se producirá a las 03:00 horas del día 31 de octubre. En ese momento se retrasará la aguja pequeña del reloj hasta el número dos. Es decir, a las 03:00 horas volverán a ser las 02:00 horas y, por ende, dormiremos una hora más.

La razón de realizar el cambio durante fin de semana, y a las dos de la madrugada, reside en la intención de disminuir al mínimo el impacto de esta medida tanto a nivel fisiológico como económico. Sin embargo, son muchas las personas que reconocen sentirse más cansadas y experimentar un efecto similar al que se produce con el jet-lag cuando se viaja en avión a un país con un uso horario muy diferente.

Así nos afecta al cuerpo el cambio de hora

Cada año se reaviva el debate sobre los pros y los contras de realizar los dos cambios de hora anuales que, en cualquier caso, producen alteraciones cortoplacistas en los ritmos fisiológicos de la población. A pesar de que se han efectuado numerosos estudios sobre los efectos que el cambio horario produce en el organismo, ninguno de ellos aporta resultados concluyentes en relación a los ritmos circadianos, es decir, a los fenómenos biológicos que suceden rítmicamente en torno a la misma hora, como la sucesión de vigilia y sueño.

Mayor sensación de cansancio

No obstante, sí que existen efectos derivados del cambio horario que se han comprobado a nivel fisiológico. El efecto más inmediato reside en una alteración en la secreción de melatonina, la hormona que regula los estados de vigilia y sueño en función de la luz solar: a medida que la cantidad de luz disminuye, el organismo produce más melatonina facilitando el sueño. Por tanto, el hecho de que el cambio al horario de invierno derive en un anochecer temprano, implica una mayor sensación de cansancio en tanto que el organismo comienza a segregar mucho antes la melatonina.

Falta de concentración e irritabilidad

Esta desregulación en la secreción de melatonina es suficiente para que el organismo se resienta y aparezca el cansancio, la fatiga, la falta de concentración e incluso la irritabilidad de las personas. Estos efectos se ven agravados por el hecho de que los horarios laborales y escolares permanecen inamovibles; desde la perspectiva del reloj biológico, nos levantamos una hora antes de lo habitual, rompiendo la rutina del sueño y afectando al descanso.

Los niños y los ancianos, los más afectados biológicamente por el cambio de hora

La capacidad de adaptación de nuestros ritmos biológicos no es la misma para todas las edades. Los niños y los ancianos tienen una adaptabilidad menor debido a que su sensibilidad ante estos cambios hormonales es mayor.

En cualquier caso, el cambio de hora no tendrá mayores consecuencias para la salud, ya que el organismo tiene capacidad suficiente para adaptarse en cuestión de tres días a un cambio horario que, por otro, lado resulta mínimo.