El Ayuntamiento de Girona ha acatado la orden judicial que le obligaba a colocar un retrato del rey Felipe VI en la sala de plenos, pero lo ha hecho a su manera: con un mosaico elaborado a partir de fotografías tomadas durante el referéndum independentistadel 1 de octubre de 2017.
La acción del consistorio, liderado por el alcalde y miembro del partido Candidatura de Unidad Popular (CUP) Lluc Salellas, pretende cumplir formalmente la sentencia pero al mismo tiempo lanzar un mensaje político claro en defensa del derecho a decidir y la memoria del proceso independentista.
"Acatamos la sentencia pasando al ataque", expuso.
Un mosaico con un claro simbolismo político
El retrato instalado en la sala de plenos no es la tradicional fotografía oficial, sino un mosaico compuesto por decenas de imágenes del referéndum del 1-O, evento que para muchos en Girona simboliza la resistencia contra el Estado español y la búsqueda de la independencia.
El alcalde Salellas ha defendido este modo de cumplimiento legal, vinculando así la figura del monarca a un día que el Ayuntamiento considera marcado por vulneraciones de derechos y violencia.
Origen de la sentencia y razones jurídicas
La obligación de colocar el retrato parte de un recurso presentado por Francisco Javier Domínguez, concejal de Vox, que requería su vuelta tras años de ausencia desde la abdicación de Juan Carlos I. La justicia falló en abril de 2025 a favor del concejal, exigiendo que la imagen del rey Felipe VI ocupe un lugar preferente en el salón de plenos.
Además, la sentencia obliga a que la bandera española esté presente en un lugar visible dentro del ayuntamiento, aunque el consistorio no ha especificado dónde.
Iniciativas paralelas: la sala de las concejalas republicanas
Además del retrato, el Ayuntamiento ha inaugurado un espacio conmemorativo denominado "sala de las concejalas republicanas", destinado a rememorar la historia de las primeras mujeres que formaron parte de la corporación municipal en 1936 y que sufrieron exilios durante la dictadura franquista.
Esta iniciativa refuerza la identidad republicana que el gobierno local quiere destacar junto con su postura crítica hacia la monarquía.
Controversia y reacciones sociales y políticas
La colocación del mosaico ha generado un amplio debate en Girona y en Cataluña, donde la disputa sobre la monarquía y el independentismo continúa siendo un tema explosivo. En los últimos meses se han producido actos simbólicos contra la Corona, como la quema de muñecos del rey y manifestaciones con pancartas críticas en diferentes eventos populares.
La acción del Ayuntamiento se interpreta como un gesto de desafío y una forma de renovar el discurso independentista en un contexto judicial y político complicado.

