Hoy se cumple un año desde que la OMS declaró emergencia sanitaria por la extensión de la viruela del mono (ahora conocida como mpox). Ahora sigue siendo motivo de preocupación con más de 48.000 casos confirmados y otros 170.000 todavía por verificar.
La agencia de salud de la Unión Africana (UA) la declara emergencia de salud pública, en medio de la expansión de nuevas variantes y un grave déficit de financiación que amenaza con dificultar la respuesta.
Brotes al rededor del mundo
Ambas agencias respondieron rápidamente a la expansión por el continente africano de la variante clado Ib. Esta cepa es diferente a la que provocó varios brotes en Europa, Norteamérica y otras regiones en 2022.
"Sin esta declaración estaríamos en una situación muy complicada, pero ha servido para movilizar la respuesta global y ralentizar la transmisión de mpox", afirma a EFE el doctor Patrick Otim, responsable de emergencias sanitarias de la Oficina Regional de la OMS para África.
Otim recuerda que la epidemia "no es un problema regional, sino global", ya que se han registrado casos en otras partes del mundo, como China, Reino Unido o Australia, vinculados a viajes a África.
Cuatro países concentran el 94% de los casos
La mayoría de los casos se concentran en cuatro países. República Democrática del Congo (RDC), Sierra Leona, Uganda y Burundi. Entre estos cuatro países se centralizan el 94% de los casos.
Por ejemplo, en RDC es el epicentro del brote. Sin embargo, la inseguridad en el este del país junto con la dificultad de coordinar la respuesta entre países es uno de los mayores obstáculos para contener la enfermedad en el continente
El recrudecimiento del conflicto desde enero ha entorpecido las labores en Kivu Norte y Kivu Sur, dos de las provincias más afectadas, y la violencia, unida a brotes simultáneos de cólera, dengue y ántrax, así como a crisis humanitarias, obligó incluso a cerrar centros de tratamiento y a que pacientes y personal sanitario huyeran.
La financiación, otro problema sin resolver
Otro problema ha sido la retirada de Estados Unidos como principal donante para hacer frente a la epidemia. Este repliegue de los americanos ha obligado a reducir las intervenciones comunitarias en la búsqueda activa de casos, la comunicación de riesgos, la participación comunitaria o la vacunación. La OMS calculó en abril que se necesitan más de 220 millones de dólares para cubrir los déficits de financiación en los países afectados.
"Estados Unidos era nuestro principal donante para la respuesta al mpox en Burundi, RDC y Uganda, así como a nivel regional. La pérdida de esa financiación eliminó capacidades operativas clave", explica Otim.
Y es que uno de los sectores más afectados por la abrupta congelación de fondos ordenada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha sido el sanitario, tradicional destino prioritario de la ayuda estadounidense.
Ante esta reducción de fondos (también por parte de varios países europeos), la agencia de salud de la UA ha instado a los gobiernos africanos a aumentar la inversión doméstica en salud, impulsar mecanismos de "financiación innovadora" como tasas sobre productos importados y reforzar la implicación del sector privado.
Vacunas insuficientes
El acceso a las vacunas ha sido "limitado y desigual", al igual que a las pruebas diagnósticas y los tratamientos, según Otim.
A finales de julio, los CDC de África alertaron de que el continente necesita 3,4 millones de dosis adicionales para frenar los brotes, que se sumarían a las casi 3,1 millones ya enviadas y con las que se ha vacunado a más de 873.000 personas, la mayoría en la RDC.
"La necesidad está ahí. La vacuna, en cuanto a disponibilidad, también está ahí, con los productores. Lo que falta son los fondos", lamentó Yap Boum, subgerente de incidentes de los CDC de África, durante una de las ruedas de prensa semanales del organismo, e instó a los países a donar más dosis de sus reservas nacionales, como ha hecho España.
Esta falta de financiación impide, por ejemplo, que se adquieran 400.000 de las 800.000 dosis que la farmacéutica danesa Bavarian Nordic mantiene en stock, ya reservadas para África por el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef).
Los nuevos riesgos que se presentan
"La mpox sigue siendo una emergencia de salud pública de importancia internacional. Habrá un descenso lento, con propagación transfronteriza hacia países nuevos, pero no tan grande como a principios de 2024", pronostica Otim.
A finales de julio se detectó en Kinsasa, capital de la RDC, la variante clado IIb -hasta ahora presente en África Occidental-, lo que, según expertos, genera "gran preocupación" y plantea dudas sobre la eficacia de la vigilancia transfronteriza.
"Algunos países podrían entrar en una fase más endémica si no se intensifican las intervenciones", agrega.
La mpox es una enfermedad infecciosa que puede causar erupción dolorosa, inflamación de ganglios linfáticos, fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, dolor de espalda y fatiga.

