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Las máximas calorías que podemos quemar un día: la ciencia dice que hay un tope por mucho deporte que hagamos

Incluso en competiciones con un gasto calórico extremo como el Tour de Francia, el cuerpo alcanza un límite que no supera. Para ello, empieza una compensación recortando consumo calórico de otros procesos fisiológicos.

Javier Matiacci

Madrid |

Imagen de archivo en un gimnasio

Correr hasta la extenuación, encadenar clases de spinning o machacarse en la cinta se puede hacer por gusto, pasión, competición, pero si es para quemar más calorías debes saber que el cuerpo marca un límite.

La intuición parece clara y apunta a que si gastas 200 calorías en el gimnasio, tu balance del día debería reflejar un -200. Pero la biología no funciona como una simple hoja de Excel.

La ciencia lleva años apuntando que el cuerpo humano tiene un límite de gasto energético sostenido. Por mucho deporte que hagamos, no podemos quemar calorías de forma ilimitada.

El tope: 2,5 veces tu metabolismo basal

Un estudio publicado en la revista Science Advances, liderado por el antropólogo Herman Pontzer, analizó el gasto calórico en algunas de las pruebas de resistencia más extremas del planeta: desde ultramaratones de miles de kilómetros hasta el Tour de Francia o expediciones en la Antártida.

La conclusión es que en actividades que duran días, semanas o meses, el ser humano solo puede mantener un gasto energético de hasta 2,5 veces su metabolismo basal. Es decir, dos veces y media lo que consumiría en reposo en un día normal.

La compensación metabólica: el cuerpo ajusta cuentas

Este fenómeno se denomina la compensación metabólica. Si un día aumentamos mucho el gasto con ejercicio, el organismo recorta por otro lado. Reduce procesos internos, optimiza recursos y ajusta funciones como si gestionara un presupuesto doméstico y tras una factura muy elevada, decidiera bajar la calefacción para gastar menos.

Desde el punto de vista evolutivo tiene sentido. Durante cientos de miles de años, nuestros antepasados vivieron en contextos de escasez. Si un día gastaban más energía cazando o desplazándose, necesitaban ahorrar en otros sistemas para sobrevivir a posibles periodos sin comida.

Ni el Tour de Francia rompe el límite

Incluso en competiciones extremas como el Tour de Francia, los ciclistas pueden alcanzar picos de cuatro o cinco veces su metabolismo basal, pero solo de forma temporal. Cuando el esfuerzo se prolonga, el promedio vuelve a acercarse a ese 2,5.

Superar de forma sostenida ese umbral tiene consecuencias. Según los investigadores, más allá de ese límite el organismo empieza a descomponer sus propios tejidos para cubrir el déficit energético.

Curiosamente, el único proceso fisiológico que se acerca durante meses a ese máximo sostenible no es una prueba deportiva, sino el embarazo. Durante la gestación, una mujer puede mantener un gasto energético cercano a 2,5 veces su metabolismo basal durante nueve meses.

No todo el ejercicio es igual

La investigación también cuestiona la idea de que el cardio sea la herramienta definitiva para perder grasa. El ejercicio cardiovascular intenso tiende a generar mayor compensación metabólica: cuanto más insistimos, más ajusta el cuerpo.

El entrenamiento de fuerza, en cambio, puede tener un efecto diferente. Al provocar microlesiones en el músculo que luego deben repararse, exige un coste energético adicional para la recuperación. Aun así, tampoco escapa al límite global.

Todo esto no significa que hacer ejercicio no sirva. Al contrario. La actividad física mejora la sensibilidad a la insulina, reduce el riesgo cardiovascular, disminuye la inflamación crónica y protege la salud cerebral. Es una de las herramientas preventivas más potentes que existen.