El Ministerio de Sanidad ha dado pasos claros y concisos para regular el uso medicinal del cannabis oral bajo supervisión sanitaria. Según la monografía publicada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), esta sustancia se puede prescribir para un número limitado de patologías en las que se ha demostrado su evidencia clínica.
En la citada monografía, la AEMPS regula un preparado estandarizado de cannabis en solución oral formado por THC (tetrahidrocannabinol), que es un componente psicoactivo, y CBD (cannabidiol). Es importante recordar que no se trata de cannabis fumado ni de aceites artesanales, sino de una fórmula magistral preparada bajo prescripción médica.
Cuándo se puede usar
Respecto al uso del cannabis vía oral, Sanidad indica que este producto se puede usar en determinadas patologías, siempre y cuando otros tratamientos hayan sido descartados previamente.
- Espasticidad por esclerosis múltiple
- Formas graves de epilepsia
- Náuseas y vómitos causados por quimioterapia
- Dolor crónico resistente a otros tratamientos
Desde la AEMPS recuerdan que el consumo de esta sustancia debe limitarse a casos refractarios y realizarse bajo responsabilidad médica. Dado que puede tener efectos secundarios, conviene conocer cómo se debe consumir el cannabis vía oral.
Generalmente, lo recomendable es iniciar con una dosis baja e ir aumentándola poco a poco siempre que sea necesario. En niños y adolescentes se prioriza el CBD, ya que el THC conlleva riesgos neurológicos; mientras que en adultos la dosis máxima diaria no debe exceder los 32,4 mg totales de THC ni los 25 mg/kg de peso de CBD.
A tener en cuenta
El cuerpo puede reaccionar de múltiples maneras a la ingesta de esta sustancia. Según indica la AEMPS, los efectos secundarios más relevantes y frecuentes son los siguientes:
- Neurológicos y psiquiátricos: mareos, somnolencia, pérdida de memoria, alteración de la atención, alucinaciones, ansiedad, depresión y pensamientos suicidas en casos muy graves.
- Cardiovasculares: palpitaciones, taquicardia, bajadas o subidas de tensión.
- Digestivos: náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento.
- Generales: fatiga, fiebre y riesgo de caídas, especialmente en personas mayores.
Cuándo no tomarlo
Cuando existan antecedentes personales o familiares de esquizofrenia, psicosis o trastornos psicóticos graves, el consumo de esta sustancia queda totalmente prohibido. También está contraindicado durante el embarazo, la lactancia o en personas alérgicas a alguno de sus componentes.

