Un terremoto de intensidad 8,8 ha sacudido la península de Kamchatka (Rusia) y ha provocado que otros países del océano Pacífico tales como Japón o Guam, así como regiones de Estados Unidos como Alaska o Hawaii hayan activado las alertas ante la posible afección a sus territorios. De hecho, autoridades hawainas ya han alertado de las llegadas de las olas.
Por suerte, por el momento, no ha habido que lamentar víctimas mortales, aunque no se descartan, y se han registrado múltiples daños materiales. No obstante, estos fenómenos meteorológicos siempre dejan imágenes para la posteridad que trataremos de recoger en esta pieza.
Así se ha vivido el terremoto en la costa de Rusia
Estas eran las imágenes que se han podido tomar desde la localidad de Severo-Kurilsk, situada en la región de Sakhalin, una de las más orientales del país eslavo. En ellas se puede ver como el agua anega todo lo que parece ser un puerto, que queda a merced de las olas y en el que las mercancías van de un lado al otro sin control.

Los vecinos de las zonas afectadas de Rusia y Japón no tardaron en reaccionar
Algo que a cualquiera le podría preocupar es cómo actuar en un terremoto que encima desemboca en un tsunami. En estas imágenes se puede ver cómo lo primero que hacen estos ciudadanos rusos es salir de sus viviendas y avisar a sus paisanos para que hagan lo mismo y así evitar problemas de derrumbes. En la misma línea, los ciudadanos japoneses suben a zonas altas de su ciudad para superar las olas que arrasan con todo.
El terremoto también se sintió en Japón
Los temblores también se dejaron sentir en la isla nipona, que cuenta con un alto historial, los cuales han permitido a la población adoptar conductas muy eficaces de forma rápida y segura, así como desarrollar estructuras que no se derrumban fácilmente. Una de estas actuaciones la de subir a la superficie de los edificios para que en caso de tsunami, como es este, evitar ser arrastrado por la corriente.
Los animales se han visto afectados
Uno de los aspectos que cada vez se tiene más en cuenta cuando se producen estos fenómenos es la respuesta animal a los mismos. De hecho, se sabe que los animales son capaces de detectar estas situaciones antes que los humanos. Sin embargo, algunos de ellos, por ejemplo los marinos, pueden verse afectados por desviarse de la corriente que siguen, pudiendo llegar a quedar varados.
Alertas en Fukushima
El 11 de marzo de 2011, Japón registró el mayor terremoto de su historia, uno de intensidad 9,0 en la escala de Richter, que desencadenó uno de los desastres climáticos más peligrosos de los últimos tiempos. Debido a las olas que golpearon e irrumpieron en la central nuclear de Fukushima, los sistemas de refrigeración de los reactores fallaron, lo que provocó que hubiese fugas radiactivas y explosiones de hidrógeno. Es por ello que en este tipo de situaciones todos los ojos se tornan en esa dirección.

La importancia de las buenas estructuras
Un país en el que se registren muchos terremotos por su situación sobre las placas tectónicas tiene que desarrollar los mecanismos para que le afecten lo menos posible. Por lo que se ve en las imágenes, los edificios de Rusia cuentan con buenos cimientos y materiales ciertamente maleables que les permiten aguantar las embestidas.
Como no podía ser de otra manera, en fenómenos de este tipo que acaban en tsunami, una de las cosas más llamativas es ver el tamaño y densidad de las olas desde una posición segura y teniendo en cuenta que el retroceso es casi más peligroso que cuando rompen, debido a la capacidad de arrastrar.
La retirada del mar en Hawaii
Cuando estamos en la playa es habitual que notemos que el mar nos tira para dentro y de repente se forma una ola, de hecho, a la orilla del mar vemos como su nivel sube y baja. Con la ola de un tsunami es igual, el problema es que necesita arrastrar mucha más agua, es por ello que en este vídeo se puede ver cómo desaparece el agua.

