Ragasa, con vientos de hasta 240 kilómetros por hora y lluvias torrenciales, ha obligado a evacuar a cerca de dos millones de personas en la provincia china de Cantón, además del cierre de escuelas, comercios y aeropuertos.
El gobierno chino ha desplegado en la zona hasta 1.700 equipos de emergencia preparados con bombas de achique, generadores, lanchas de rescate y material de contención para la construcción de diques contra las inundaciones.
El supertifón ha dejado a su paso al menos 25 muertos y cientos de desaparecidosen Taiwán y Filipinas, mientras que en la ciudad taiwanesa de Guangfu el desbordamiento de un embalse ha sembrado el caos. Las autoridades estiman que se han vertido más de 15 millones de toneladas de agua, que equivalen a unas 6.000 piscinas olímpicas.
Hong Kong también ha activado la máxima alerta meteorológica por el tifón Ragasa, que ha paralizado el centro financiero y ha suspendido las clases. Las autoridades le han pedido a sus habitantes que eviten salir al exterior, que no se acerquen a los cables eléctricos y que se mantengan alejados de puertas y ventanas.
