Hace algo más de tres años que la guerra volvió a Europa con la invasión rusa de Ucrania, tres años desde que revivimos las peores pesadillas de otras contiendas como la de Bosnia que acabó con el genocidio de Srebrenica, reconocido por la justicia internacional.
Familiares y supervivientes se han reunido como cada 11 de julio en Srebrenica para rendir homenaje a las miles de víctimas de las tropas serbobosnias: 8.000 hombres y niños que fueron asesinados -en una zona segura designada por la ONU- por el simple hecho de ser musulmanes. Tres décadas después, unas 1.000 personas continúan desaparecidas y a las familias solo les queda el consuelo de enterrar al menos los restos parciales de sus seres queridos.
“Llevo 30 años esperando”, asegura una mujer bosnia que solo ha podido localizar en estos la mandíbula de su marido. “En 2013 encontraron solo dos huesos de mi marido y todavía no le he podido enterrar. Han pasado 3 décadas desde que le dispararon, desde que lo mataron en la caída de Srebrenica”, lamenta entre lágrimas.
La mayor matanza cometida hasta el momento en Europa después de la II Guerra Mundial
“Es muy triste, muchos siguen desaparecidos, los restos necesitan encontrarse y enterrarse para que sus familias sepan dónde están”, añade otro de los familiares que han acudido al cementerio de Srebrenica.
Sus impulsores, el general Ratko Mladic (conocido como "el carnicero de los Balcanes") y el líder político serbio Radovan Karadzic, fueron condenados por genocidio por la Corte Penal Internacional de La Haya. Y precisamente la negación del mismo es lo que todavía hoy dificulta la integración de Bosnia en la UE.
Está considerada la peor atrocidad ocurrida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
