Donald Trump ha mostrado especial interés en la isla de Groenlandia, situada entre los océanos Atlántico Norte y Glacial Ártico, por su importancia geoestratégica y sus recursos mineros. A pesar de la negativa del primer ministro groenlandés, que ha informado que prefieren la Groenlandia que conocemos hoy, el presidente de Estados Unidos sigue obsesionado con hacerse con el territorio. "No sé quién es ni sé nada sobre él, pero eso va a ser un gran problema para él", ha declarado Trump en tono amenazante.
Hoy en día, la enorme isla situada en el extremo nororiental del continente americano se establece como un territorio autónomo integrado en el Reino de Dinamarca, al igual que las Islas Feroe. A pesar de pertenecer al reino danés, cuenta con un alto grado de autonomía interna que ha evolucionado con el tiempo desde la colonización europea hasta su estatus actual.
Historia de Groenlandia
Groenlandia fue habitada por pueblos indígenas inuit desde hace milenios, aunque hacia el año 986, colonos nórdicos procedentes de Islandia comenzaron a establecerse en la costa occidental de Groenlandia, fundando varios asentamientos en los fiordos del suroeste de la isla. En 1261, esos mismos pobladores aceptaron la soberanía noruega. La presencia nórdica perduró varios siglos, hasta principios del siglo XV, cuando los asentamientos fueron gradualmente abandonados y dejaron de existir.
La presencia danesa moderna en Groenlandia se remonta a 1721, cuando el misionero Hans Egede estableció una misión apoyada por la corona danesa que dio inicio a una administración colonial formal. Más adelante, ya en 1814, Groenlandia fue reconocida internacionalmente como colonia danesa tras la disolución de la unión Dinamarca-Noruega.
De colonia a territorio autónomo
En 1953, cuando se aprobó la Constitución de Dinamarca, Groenlandia dejó oficialmente de ser una colonia y fue incorporada como parte del Reino de Dinamarca con representación en el parlamento danés y ciudadanía danesa para sus habitantes. Más tarde, en 1979, un referéndum aprobó el estatuto de Home Rule, concediendo al territorio la capacidad de gestionar sus asuntos internos como educación, salud o pesca, aunque Dinamarca mantuvo control sobre defensa, relaciones exteriores y moneda. Finalmente, 30 años después, con la aprobación de la Ley de Autogobierno de 2009, Groenlandia adquirió competencias adicionales sobre asuntos internos como justicia, gestión de los recursos naturales y policía, entre otras, al tiempo que el estatuto reconoció a los groenlandeses como un pueblo con derecho a la autodeterminación bajo el derecho internacional.

Interés americano
Ya en 1867–1868, poco después de la compra de Alaska, el secretario de Estado William H. Seward impulsó estudios y discusiones internas sobre la posibilidad de adquirir Groenlandia para Estados Unidos, atraído por su ubicación estratégica y riqueza de recursos naturales. Tras la II Guerra Mundial, el presidente Harry S. Truman ofreció comprarla oficialmente en 1946 por 100 millones de dólares en oro, acto que Dinamarca rechazó, aunque se consolidó la presencia militar estadounidense en el Ártico con bases como la de Pituffik.
Ya con Donald Trump se ha vuelto a despertar el interés americano en la isla. Este martes, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, aseguró que si tienen que elegir "preferimos Dinamarca". "Dinamarca, la Unión Europea y la OTAN. Preferimos la Groenlandia que conocemos hoy. Este no es el momento de divisiones y discusiones, es el momento de permanecer unidos y seguir construyendo en base a la comunidad que ya tenemos", sentenció, asegurando que el territorio "no está en venta".
Ante las declaraciones del primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, Trump ha respondido con dureza advirtiéndole que su insistencia en que la isla siga bajo soberanía danesa "podría acarrearle grandes problemas", en medio de la escalada de tensiones sobre el futuro del territorio ártico.

