MADURO VENEZUELA

Quién es el abogado de Nicolás Maduro, que defendió a Julián Assange en el caso WikiLeaks

Barry Pollack, un letrado estrella de Washington, ha sido el elegido por el político venezolano para su defensa en la causa que lo acusa formalmente de participar en una gran red de narcotráfico y delitos relacionados que afectan al país norteamericano.

Rafa Sanz del Río

Madrid |

Quién es el abogado de Nicolás Maduro, que defendió a Julián Assange en el caso WikiLeaks
Quién es el abogado de Nicolás Maduro, que defendió a Julián Assange en el caso WikiLeaks | ondacero.es

La designación de Barry J. Pollack al frente de la defensa del líder chavista añade una nueva capa de dramatismo a un proceso que ya es histórico por sus implicaciones geopolíticas y por la dureza de los cargos. El penalista de Washington, que ayudó a conseguir un acuerdo con el Departamento de Justicia en el caso Assange, tendrá ahora que medirse a una acusación de narcoterrorismo que retrata a Nicolás Maduro como jefe de un entramado criminal que habría utilizado al propio Estado venezolano como instrumento para inundar de cocaína el mercado estadounidense, según han asegurado algunos cargos norteamericanos.

El juicio a Maduro en Nueva York

Maduro afronta en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York una acusación de narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, en un caso que la Fiscalía presenta como una trama de tráfico de drogas apadrinada desde la cúpula del Estado venezolano.

La imputación, originada en 2020 y ahora activada tras su traslado forzoso a territorio estadounidense, sostiene que durante más de dos décadas Maduro y otros altos cargos habrían utilizado estructuras oficiales para facilitar el envío de toneladas de cocaína a suelo norteamericano, en colaboración con organizaciones designadas como terroristas.

La acusación incluye cuatro grandes cargos: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para producir y distribuir cocaína destinada a EE.UU., posesión y uso de armas de guerra —incluidas ametralladoras y artefactos destructivos— vinculadas a la actividad de narcotráfico, y conspiración para poseer ese arsenal con el objetivo de proteger la red criminal.

La Fiscalía reclama además la confiscación de los bienes y beneficios supuestamente obtenidos a través de estos delitos, en un procedimiento que, de prosperar, podría acarrear penas de décadas de cárcel para el líder venezolano.

Un penalista de élite en Washington

Barry J. Pollack ejerce como abogado en Washington D.C. y está considerado uno de los grandes especialistas estadounidenses en delitos de cuello blanco, corrupción y casos de alta sensibilidad política y de seguridad nacional. Es socio de un reputado despacho de litigios, forma parte del selecto American College of Trial Lawyers y ha presidido la National Association of Criminal Defense Lawyers, credenciales que lo sitúan en la élite de la defensa penal en Estados Unidos.

Con más de tres décadas de experiencia, Pollack ha representado a ejecutivos, altos cargos públicos y grandes corporaciones en investigaciones complejas sobre fraude financiero, contratos públicos, antitrust y delitos vinculados a información clasificada.

Algunos periodistas judiciales aseguran que su pasado como contable público certificado le ha permitido dominar los entramados económicos y financieros que suelen centrar los grandes macrojuicios económicos, algo que sus colegas y directorios especializados destacan como una de sus principales fortalezas en sala.

De Assange a las grandes causas

El caso más mediático de su carrera reciente ha sido la defensa de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, a quien representó en el tramo final de su pulso judicial con Estados Unidos por la publicación de material clasificado facilitado por Chelsea Manning.

Pollack lideró la negociación de un histórico acuerdo de culpabilidad que permitió que Assange admitiera un único cargo bajo la Ley de Espionaje, fuera trasladado a un tribunal en las Islas Marianas del Norte y saliera en libertad con una condena equivalente al tiempo ya cumplido, poniendo fin a más de 14 años de batalla legal.

Antes, había logrado uno de los pocos veredictos absolutorios para un exdirectivo de Enron en los múltiples procesos derivados del colapso de la compañía, tras dos juicios con jurado en Houston que concluyeron sin condena para su cliente. Su historial incluye también investigaciones sobre corrupción pública, contratos federales y fraude financiero de alto perfil, donde ha conseguido desde acuerdos favorables con la Fiscalía hasta la retirada de cargos en fases avanzadas del procedimiento.

Qué puede aportar a la defensa de Maduro

La elección de Pollack apunta a una estrategia centrada en desmontar la narrativa de narcoterrorismo y politización del caso, explotando las debilidades probatorias y los vínculos entre la acusación y actores armados o servicios de inteligencia según periodistas estadounidenses.

Su experiencia en procesos donde se cruzan seguridad nacional, filtraciones de información clasificada y presiones diplomáticas sugiere una defensa orientada a cuestionar la credibilidad de informantes, cooperadores y pruebas obtenidas en contextos opacos o extraterritoriales.

Pollack ha demostrado en otros casos que prefiere agotar la vía del juicio cuando aprecia grietas en la versión de la Fiscalía, pero también ha acreditado capacidad para negociar acuerdos que eviten condenas máximas cuando la evidencia es abrumadora. En el tablero de Nueva York, su reto será lidiar con un pliego de cargos por narcoterrorismo con mínimos de pena muy elevados, a la vez que incorpora el factor político de un proceso que Caracas ya presenta como una causa fabricada con fines de cambio de régimen.