DONALD TRUMP

Qué busca Trump con su obsesión de anexionar Groenlandia a EE.UU. ¿puede integrarse realmente?

El presidente de Estados Unidos ha intensificado sus declaraciones sobre el territorio, revelando una ambición clara que se ha traducido en amenazas veladas y advertencias directas a Dinamarca, y pone sobre la mesa una idea que divide opiniones y genera tensiones transatlánticas.

Rafa Sanz del Río

Madrid |

Qué busca Trump con su obsesión de anexionar Groenlandia a EE.UU. ¿puede integrarse realmente?
Qué busca Trump con su obsesión de anexionar Groenlandia a EE.UU. ¿puede integrarse realmente? | EUROPA PRESS

El presidente estadounidense Donald Trump ha mantenido una retórica agresiva sobre Groenlandia a lo largo de estos meses, centrándose en su valor estratégico para Estados Unidos. El presidente ha insistido en que la isla ártica es esencial para la "seguridad nacional", argumentando que su control permitiría a EE.UU. dominar rutas marítimas clave, recursos naturales críticos y posiciones defensivas frente a rivales como China y Rusia.

Esta fijación ha culminado hoy en París, donde varios líderes políticos europeos han criticado las intenciones de Trump de hacerse con ese territorio que actualmente pertenece a Dinamarca.

Las declaraciones del mandatario estadounidense han escalado desde menciones casuales en redes sociales hasta pronunciamientos formales, vinculando Groenlandia con la necesidad de contrarrestar la influencia china en minerales raros y de reforzar la base espacial de Pituffik, vital para misiles balísticos. Trump ha calificado la posesión de Groenlandia como "indispensable", comparándola con adquisiciones históricas como Luisiana o Alaska.

Recursos minerales y dominio ártico

Trump ha dejado claro que busca en Groenlandia una reserva estratégica de minerales raros como neodimio, litio y tierras raras, esenciales para baterías, tecnología militar y la transición energética.

"Groenlandia tiene lo que necesitamos para ser número uno", ha repetido en intervenciones recientes, alertando sobre la creciente presencia china en la extracción de estos recursos, que representan el 25% de las reservas mundiales conocidas en la isla. Esta codicia económica se combina con ambiciones geopolíticas: controlar el Paso del Noroeste ante el deshielo ártico.

El presidente ha evocado precedentes como la compra de Alaska en 1867, sugiriendo que Dinamarca debería "negociar" una cesión voluntaria o enfrentar presiones diplomáticas. Sus palabras han avivado temores de un nuevo expansionismo estadounidense en el Ártico, donde Groenlandia actúa como puente entre América y Europa.

Amenazas directas a Dinamarca y NATO

Hoy mismo, Trump ha reiterado su interés en Groenlandia durante comentarios sobre Venezuela, generando la respuesta inmediata de Pedro Sánchez, quien avisó que "España no va a admitir que se amenace la integridad territorial de Dinamarca".

El presidente estadounidense ha calificado previamente a la isla como "no danesa en espíritu", proponiendo incluso un canje por apoyo militar o condonación de deudas, en un tono que evoca su oferta fallida de compra en 2019 por 600.000 millones de dólares.

Estas declaraciones han tensado las relaciones con la OTAN, de la que Dinamarca es miembro: Trump ha insinuado que países que no cedan Groenlandia podrían ver reducida la protección estadounidense. "No defenderemos territorios que no nos benefician", ha advertido en los últimos días.

La Casa Blanca incluso ha confirmado que baraja el uso del Ejército entre sus "opciones" para hacerse con Groenlandia

¿Es posible la anexión de Groenlandia?

Legalmente, la adhesión o compra de Groenlandia por Estados Unidos parece inviable bajo el derecho internacional actual. Groenlandia es un territorio autónomo de Dinamarca con autogobierno desde 2009, y su población inuit —unos 56.000 habitantes— ha rechazado masivamente propuestas de venta en referendos informales.

La Carta de la ONU prohíbe la adquisición territorial por la fuerza, y Dinamarca ha declarado que "no está en venta", respaldada por la UE y la OTAN.

Sin embargo, expertos señalan escenarios hipotéticos: una compra negociada con incentivos masivos (similar a la de las Islas Vírgenes en 1917), presión económica vía aranceles o incluso un referéndum groenlandés impulsado por disputas con Copenhague sobre independencia. Trump ha explorado opciones como swaps militares, pero la opinión pública danesa es un muro: encuestas muestran un 85% en contra.

Fuentes diplomáticas indican que cualquier movimiento unilateral provocaría una crisis en la OTAN y sanciones europeas.

Client Challenge

La escalada retórica de Trump deja claro su objetivo: Groenlandia como bastión americano en el Ártico, por recursos, bases y supremacía. Pero la realidad geopolítica y la voluntad groenlandesa convierten esta ambición en un desafío titánico, más cerca de la bravata que de la concreción.