ACUERDO ISRAEL HAMÁS

El orden mundial analiza la letra pequeña del acuerdo sobre Gaza: el desarme de Hamás y la retirada completa de Israel

Blas Moreno y David Gómez desgranan el acuerdo de paz de Donald Trump temiendo que las principales líneas de colisión entre Israel y Hamás lo conviertan en una paz no estable.

ondacero.es

Madrid |

El orden mundial analiza la letra pequeña del acuerdo sobre Gaza: el desarme de Hamás y la retirada completa de Israel

Todos los ojos siguen puestos en Gaza después de que Israel y Hamás acordasen el jueves la primera fase del plan de paz. Hay mucho escepticismo por parte de muchísima gente sobre ese plan de paz propuesto por Donald Trump y, sobre todo, por su yerno. ¿Qué sabemos hasta ahora del pacto?

Escepticismo "justificado", opinan en 'El orden mundial'. Lo más destacado es que supone un alto al fuego inmediato en Gaza y la liberación de todos los rehenes israelíes secuestrados por Hamás, además del cese inmediato de los combates, la retirada parcial del Ejército israelí, la entrada de ayuda humanitaria, la liberación de esos rehenes y el intercambio de unos 2.000 prisioneros palestinos.

De momento, los primeros puntos del pacto se han cumplido. Se espera que los rehenes sean liberados este lunes coincidiendo con la visita de Donald Trump a Israel y Egipto -donde también estará Pedro Sánchez-. Y en cuanto a la lista de prisioneros palestinos, destaca la ausencia de Marwan Barghouti, uno de los antiguos líderes de Fatah y que está considerado uno de los principales candidatos para suceder a Mahmoud Abbas al frente de la Autoridad Nacional Palestina.

A primera vista, el acuerdo supone una victoria para Israel porque le permite liberar a todos los rehenes -la principal baza negociadora de Hamás- sin formalizar su retirada total de Gaza ni avanzar hacia la creación de un Estado palestino. De hecho, tampoco ofrece garantías de que Israel no vaya a reanudar sus ataques en la Franja una vez concluya esta primera fase. "Es evidente que este acuerdo-encerrona beneficia más a Israel", aseguran.

Obstáculos que quedan por resolver

Aunque parezca paradójico, lo que se ha aprobado hasta ahora es la parte más fácil del acuerdo, pero falta todo lo importante: Hamás aún ha aceptado oficialmente desarmarse y ceder el poder e Israel no se va a retirar completamente de Gaza. Por ahora no tenemos ninguna garantía de ninguna de estas dos cosas.

Hamás también exige garantías de que Israel no atacará de nuevo la Franja después de la liberación de los rehenes, demanda que la futura administración de Gaza esté en manos palestinas y que se avance hacia la creación de un Estado palestino, algo que Benjamin Netanyahu rechaza ferozmente. Esto, por tanto, supone una de las líneas de colisión más importantes.

El plan de Trump propone esa creación de un comité de expertos palestino apolítico independiente supervisado por la Junta de Paz liderada por Trump y con Tony Blair en ella. Pero esta propuesta no establece un plazo determinado ni una garantía para entregarle el poder a los palestinos ni una vía para el autogobierno.

El principal problema de este plan es que no resuelve el problema de fondo: la ocupación y el proyecto colonial de Israel sobre Palestina, en especial sobre Cisjordania, sobre el que el pacto no dice nada.

Por tanto, todas estas diferencias hacen presagiar que tal y como sucedió en Oslo en 1993, esa celebración inicial dé paso a una frustración y a una paz no estable en Palestina, que no lleguemos a resolver el conflicto, sino que se pause unos meses y acabemos viendo cómo Israel se anexione Cisjordania y Gaza se queda sin Hamás y supervisada por EEUU, pero sin una paz duradera y un gobierno estable para los palestinos.

Tampoco queda claro quién va a pagar la reconstrucción y en calidad de qué. "Lo que está claro es que alguien va a hacer mucho dinero", explican. Sobre esto, informa The Washington Post que las monarquías árabes han seguido colaborando con Israel de tapadillo en materia de seguridad durante la guerra de Gaza.