El 24 de agosto del año pasado, Marius Borg Høiby, de 28 años, hijo de la princesa Mette-Marit, esposa de Haakon Magnus de Noruega, heredero al trono fue detenido tras haber destrozado el piso de su exnovia tras una discusión. Tras esto, el joven tiene 23 cargos a su espalda, entre ellos, varios tres presuntas violaciones, conducta sexual abusiva, maltrato y agresiones, amenazas e incumplimiento de órdenes de alejamiento, según la policía de su país.
La Fiscalía del país nórdico todavía tiene que formalizar las acusaciones a las que se tiene que enfrentar. A pesar de ya no formar parte de la familia real y renunciar a dichos beneficios, sus casos judiciales han repercutido en la imagen de la casa real.
14 interrogatorios en un solo año
Desde su detención en 2024, el joven ha sido interrogado 14 veces por los agentes. En dichos interrogatorios ha confesado varios delitos como los de amenazas y de violencia desmarcándose de otros como los casos de violación. Cabe la posibilidad de que algunos de los cargos sean retirados.
Según varios medios de prensa rosa han apuntado que Marius ya tendría nueva novia. Se trata de Andrea Shaw, hija de un empresario amigo de Morten Borg, padre biológico del joven.

"Confió en que la policía y los jueces hagan un buen trabajo”
En 2024, el príncipe Haakon de Noruega se pronunció sobre las entradas y salidas de su hijastro, Marius, de la comisaría. Haakon, heredero de los reyes Harald V y Sonia, se mantuvo sereno y admitió que el hijo de su esposa, a quien él ha criado, "se enfrenta a graves cargos y la responsabilidad recae en el sistema judicial". Confió en que la policía y los jueces harían "un buen trabajo", sin entrar en más detalles.
Para la princesa Mette-Marit, la situación es aún más difícil. Además de sufrir fibrosis pulmonar, que la obliga a ausentarse de sus compromisos, los problemas de Marius han afectado la percepción de la Casa Real. En diciembre pasado, cuatro meses después de la primera detención, una encuesta de la cadena NRK reveló que el 45% de los noruegos tenía una "opinión negativa" de la Corona. Aunque el 64% de los encuestados seguía apoyando a la monarquía, este porcentaje se considera bajo para los estándares noruegos, aunque sigue siendo alto en comparación con otras monarquías europeas.
A la espera de las decisiones judiciales, la prudencia de la Casa Real noruega ha generado críticas. El 8 de enero de 2025, el historiador Trond Norén Isaksen escribió en el diario Aftenposten un artículo en el que se preguntaba si la familia real “tiene un plan para salir de la profunda crisis autoinfligida en la que se encuentra o se proponen seguir como hasta ahora”.
En el programa anual de la cadena NRK, "El año con la familia real", el rey Harald se pronunció sobre las dificultades de 2024. Ante las cámaras, el monarca afirmó que los problemas “no nos afectan en nuestro trabajo; no lo hacen”. Y añadió: “Trabajamos como lo hemos hecho antes”. A su vez, reconoció que “ninguno de nosotros está exento de dolor y problemas y cada uno debe encontrar la manera de tratar de superarlos”. Por su parte, la princesa Mette-Marit evitó mencionar directamente a su hijo, pero admitió que 2024 “ha sido un año muy duro para nosotros, para qué ocultarlo”. También reveló que la familia real ha recibido “ayuda profesional” del sistema sanitario, aunque no especificó de qué tipo.
“Mis problemas psíquicos y con el alcohol y las drogas no disculpan lo ocurrido"
En 2024, días después de su primer arresto, Marius reconoció a través de sus abogados que sus "problemas psíquicos y con el alcohol y las drogas no disculpan lo ocurrido" en el piso donde causó destrozos. Asumió la responsabilidad de sus actos e ingresó en un centro de rehabilitación en Londres.
El príncipe Haakon confirmó a la cadena NRK que la familia había "trabajado mucho para que pueda estar en un lugar donde reciba tratamiento". Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, Marius solo permaneció unas semanas en el centro.

