El tifón Kalmaegi a su paso por Filipinas y Vietnam ha dejado una ola de destrucción y muertes. Hasta 204 personas han perdido la vida, según el último balance difundido por las autoridades del país. La situación es tan grave que el país ha declarado el estado de calamidad tras la gravedad de las inundaciones.
El Consejo Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres (NDRRMC) ha indicado que la mayoría de las muertes se han registrados en la isla de Cebú, situada en la región de las Bisayas Centrales. Además, más de un centenar de personas continúan desaparecidas. El NDRRMC ha avisado de que las cifras variarán con el paso de los días, a medida que se avance en las tareas de búsqueda y rescate.
Casi 10.000 viviendas han sufrido daños graves
En cuanto a daños materiales, se estima que casi 1,4 millones de hogares se han quedado sin electricidad y 9.300 viviendas han sufrido daños graves. El servicio ferroviario está interrumpido, así como la actividad en los aeropuertos, donde la mayoría de vuelos han sido suspendidos. Más de 88.600 familias han recibido ayuda, pero otras 23.300 se encuentran fuera de los refugios.
Aunque la tormenta parece ir perdiendo fuerza, las autoridades han recomendado a la población que se mantenga en sus casas. Sin embargo, los meteorólogos han avisado de la posible llegada de un nuevo tifón que ya han bautizado como 'Fung-Wong', que podría traer vientos de 140 kilómetros por hora. Además, se prevén graves inundaciones en los próximos días.
Estados Unidos ha destinado un millón de dólares para ayudar en la reconstrucción
Ante la gravedad de la situación, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha anunciado la puesta en marcha de un programa de ayuda a Filipinas valorado en un millón de dólares, para ayudar en las labores de rescate y reconstrucción del país.
"Tras la devastación causada por el tifón Kalmaegi (Tino), Estados Unidos está reforzando los esfuerzos de respuesta liderados por Filipinas. Mediante la entrega de refugio de emergencia, servicios logísticos y agua potable y saneamiento, Estados Unidos está apoyando a las comunidades más afectadas por la tormenta" ha anunciado el Departamento de Estado en un comunicado.
"Estados Unidos y Filipinas no solo son aliados incondicionales, sino también amigos y socios unidos por una historia compartida, valores comunes y un firme compromiso con un Indo-Pacífico libre y abierto", continúa el comunicado. "Estados Unidos se compromete a apoyar los esfuerzos liderados por Filipinas, trabajando juntos para salvar vidas y aliviar el sufrimiento", concluye.

