El presidente chino, Xi Jinping, presidió el desfile militar más grande de la historia de China, en la Plaza de Tiananmen en el que le acompañaron el presidente ruso, Vladímir Putin, y el líder norcoreano, Kim Jong Un. El presidente remarcó que el mundo se enfrenta a una elección entre la paz y la guerra.
Ausencia de Occidente
La fastuosa celebración conmemoraba los 80 años de la derrota de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial, un acto al que no asistieron líderes occidentales. Los invitados de honor fueron Putin y Kim, marginados en Occidente por la guerra en Ucrania y las ambiciones nucleares norcoreanas. El desfile buscó proyectar el poderío militar y la influencia diplomática de China, en un contexto de tensiones comerciales con Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.
Un mensaje de Xi a más de 50.000 personas
"Hoy, la humanidad se enfrenta a la elección entre la paz o la guerra, el diálogo o la confrontación, el ganar-ganar o el juego de suma cero", proclamó Xi ante más de 50.000 espectadores, afirmando que el pueblo chino "se mantiene firmemente en el lado correcto de la historia". Xi recorrió en un coche descapotable las filas de tropas y modernas armas, entre ellas misiles, tanques y drones. Helicópteros con banderas y cazas en formación sobrevolaron el cielo en una exhibición cargada de simbolismo, que culminó con la suelta de 80.000 palomas de la paz y globos de colores.
Presencia internacional
Xi, vestido con un traje al estilo de Mao Zedong, saludó a más de 20 líderes extranjeros en la alfombra roja, entre ellos al presidente indonesio Prabowo Subianto. Su esposa, Peng Liyuan, dio la bienvenida en inglés a varios invitados. Durante el desfile, Xi se mostró conversando constantemente con Putin y Kim.
Trump acusa a los tres líderes de conspirar contra EEUU
En paralelo, Trump publicó en Truth Social un mensaje en el que enviaba "saludos a Vladímir Putin y Kim Jong Un, mientras conspiran contra Estados Unidos", recordando también la ayuda estadounidense a China frente a Japón.
Xi ha presentado la Segunda Guerra Mundial como un punto de inflexión en la "gran revitalización de la nación china", que superó la invasión japonesa para convertirse en una potencia global. Esta semana, en una cumbre regional de seguridad, delineó su visión de un nuevo orden mundial contra el "hegemonismo y la política de poder", en clara alusión a Washington.
Expertos como Wen-Ti Sung, del Atlantic Council, aseguran que Xi percibe que "China vuelve a estar en el asiento del conductor", señalando que la inestabilidad internacional se asocia más a la política unilateral de Trump que a la diplomacia china.
Alianzas y movimientos estratégicos
El evento también abre la puerta a una posible cooperación militar más estrecha entre China, Rusia y Corea del Norte, tras pactos recientes entre Moscú y Pyongyang. Putin aprovechó la ocasión para cerrar acuerdos energéticos con Pekín, mientras que Kim buscó respaldo tácito para su programa nuclear prohibido. Fue la primera vez en 66 años que un líder norcoreano asistió a un desfile militar chino, acompañado por su hija, Ju Ae, aunque no apareció públicamente en el acto.

