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elude temas como el asunto del supuesto lobby gay en el Vaticano

Benedicto XVI asegura en su libro que nadie le chantajeó para que renunciara

El Papa emérito Benedicto XVI ha asegurado que nadie le chantajeó para que renunciara al pontificado en el libro entrevista 'Ultimas conversaciones', del periodista alemán Peter Seewald, publicado en colaboración con 'Il Corriere della Sera'.

Agencias | Madrid
| 09/09/2016
El papa emérito Benedicto XVI

El papa emérito Benedicto XVI / EFE

Benedicto XVI sostiene que nadie le hizo chantaje para renunciara al pontificado en el libro entrevista 'Ultimas conversaciones', del periodista alemán Peter Seewald, publicado en colaboración con 'Il Corriere della Sera'. Además, el diario italiano adelantaba una serie de fragmentos del texto, en los que Ratzinger señala que no se retiró bajo presión y que no lo habría permitido sino que, al contrario, tomó la decisión con un estado de ánimo pacífico.

Además, revela que fue en América donde escribió el texto de su renuncia. Sobre Francisco, admite que su elección fue "una gran sorpresa" y que no la esperaba, aunque cuando vio la forma en que habló ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro se sintió "feliz y muy satisfecho".

Ratzinger también admite que su fuerte no es la reforma práctica, que sí es la de Jorge María Bergoglio. En este sentido, identifica como debilidad esa dificultad en tomar decisiones porque se considera, según señala, más un profesor que reflexiona sobre temas espirituales. "El gobierno práctico no es mi punto fuerte y esto es sin duda una debilidad", confiesa al tiempo que precisa que no ve su renuncia como un fracaso.

Así, señala que cumplió con su misión durante ocho años, en los que hubo momentos difíciles, como el escándalo de la pedofilia y el caso Williamson o incluso el escándalo Vatileaks. Además, asegura que uno de sus éxitos fue la disolución de un lobby gay en el Vaticano. "En efecto, me señalaron la existencia de un grupo, entretanto lo hemos disuelto (...) Esto fue mencionado en el informe de la comisión (de tres cardenales), que pudieron identificar un grupo pequeño de cuatro o cinco personas, que disolvimos. No sé si algo así volverá a formarse. En todo caso, no es como si hubiera cosas así por todas partes", explica.

En cualquier caso, también resalta que hubo un movimiento positivo muy grande y añade que la elección de un pontífice latinoamericano demuestra que la Iglesia no está congelada sino "viva, dinámica y abierta".

En esta línea, considera "obvio" que Europa está abandonando cada vez más las viejas estructuras tradicionales y señala que la Iglesia debe encontrar una nueva forma de estar presente.

Por otro lado, el papa emérito, que tampoco elude temas como el asunto del supuesto lobby gay en el Vaticano, asegura que se prepara para la muerte pensando que ese final se acerca para tener el último examen ante Dios.

En una entrevista al semanario alemán 'Die Zeit', el periodista que realizó las entrevistas que ahora salen a la luz, asegura que Benedicto XVI tuvo un "gran amor" de juventud "que le causó muchos tormentos interiores". "Uno de sus compañeros de universidad me ha contado que Joseph Ratzinger impresionaba a las compañeras y viceversa. Decidirse por el celibato no fue fácil para él", destaca Seewald, que se decidió por no incluir esta parte en su libro.

El diario italiano 'La Repubblica' adelantó el pasado 25 de agosto otros fragmentos del libro-entrevista, en los que Benedicto XVI revela que renunció al pontificado en febrero de 2013 porque tenía la convicción de que no podría viajar a Brasil para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Río de Janeiro en julio de ese año. "Tenía dos convicciones bien precisas: después de la experiencia del viaje a México y Cuba, ya no me sentía con la capacidad de hacer un viaje tan fatigoso", admite. "Además, con la estructura que San Juan Pablo II dio a estas jornadas, la presencia física de un Papa era indispensable. No se podía pensar en una conexión televisiva o en otras formas respaldadas por la tecnología", añade.

A su juicio, estar impedido para realizar el viaje a Brasil "era una circunstancia por la cual la renuncia era un deber". "Tenía finalmente la confianza en que sin mi presencia, el Año de la Fe llegaría a buen fin. La fe, de hecho, es una gracia, un don generoso de Dios para los creyentes --asegura--. Tenía, por ello, la firme convicción de que mi sucesor, así como vino luego, iba a llevar igualmente a buen término mi iniciativa".

Asimismo, Benedicto XVI explica que durante el histórico viaje que realizó a México y Cuba, experimentó "los límites de la resistencia física". "Sobre todo, me di cuenta de que no podía afrontar en el futuro los vuelos transoceánicos por el problema del huso horario", afirma. "Naturalmente hablé de estos problemas también con mi médico, el doctor Patrizio Polisca --resalta--. Se hacía claro de este modo que no estaba capacitado para participar en la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro en el verano (europeo) de 2013, ya que se oponía claramente el problema del huso horario. Desde entonces en adelante lo que tocaba era decidir en un tiempo relativamente breve la fecha de mi retiro".