El primer ministro francés, François Bayrou, ha perdido este lunes el voto de confianza que había solicitado en la Asamblea Nacional, lo que precipita la caída de su Gobierno. Por primera vez en la historia de la V República, un Ejecutivo se derrumba tras un voto de confianza, con 364 votos en contra frente a 194 a favor, según anunció la presidenta de la Cámara.
Bayrou deberá ahora presentar su dimisión al presidente de la República, Emmanuel Macron, quien tendrá que designar a un nuevo primer ministro encargado de formar gobierno. Hasta entonces, el actual Ejecutivo permanecerá en funciones.
Una derrota marcada por la deuda y los recortes
El jefe del Gobierno había pedido la confianza de los diputados para poder sacar adelante un plan de recortes destinado a contener la millonaria deuda pública que arrastra Francia. Sin embargo, la Asamblea votó mayoritariamente en contra, con toda la oposición unida, desde la izquierda hasta la ultraderecha de Marine Le Pen.
Le Pen celebró el resultado y calificó al de Bayrou como un “gobierno fantasma”, dando por concluida una etapa de poco más de ocho meses en la que el centrista trató de ser la solución de compromiso a la fragmentación parlamentaria.
Bayrou, en su intervención, advirtió de la gravedad de la situación financiera y acusó a sus adversarios de ignorar los riesgos para el futuro del país: “Podrán tumbar un gobierno, pero no podrán enmascarar la realidad”, afirmó.
Macron, ante un nuevo rompecabezas político
La caída de Bayrou abre de nuevo el dilema sobre la gobernabilidad en Francia. Emmanuel Macron debe decidir ahora si nombra un nuevo primer ministro o si se arriesga a convocar elecciones legislativas anticipadas, como reclaman cada vez más voces en el país.
La inestabilidad política se suma así a la crisis económica y social que atraviesa Francia, en un escenario en el que el futuro inmediato del Ejecutivo depende de la capacidad del presidente para recomponer apoyos en una Asamblea profundamente dividida.
