Mahmoud Abbas lanzó una dura acusación contra Israel en su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas. El presidente de la Autoridad Palestina denunció lo que calificó de “guerra de genocidio” en Gaza y advirtió sobre la expansión de los asentamientos en Cisjordania, mientras subrayaba que Hamás no tendrá cabida en un eventual gobierno palestino en la Franja una vez concluya el conflicto.
La comparecencia de Abbas se produjo en circunstancias excepcionales: Washington le retiró el visado, impidiéndole viajar a Nueva York. Ante ello, los Estados miembros aprobaron por amplia mayoría (145 votos a favor y solo 5 en contra) que pudiera dirigirse al plenario de manera remota, en un gesto que evidenció la fractura internacional sobre la guerra en Gaza.
Denuncias y peticiones
En su discurso, Abbas describió la ofensiva israelí como un “crimen de guerra” y un “crimen contra la humanidad” que quedará marcado en la historia como una de las peores tragedias contemporáneas. Reiteró además exigencias planteadas días atrás en una sesión especial convocada por Francia y Arabia Saudí: un alto el fuego inmediato, la entrada sin restricciones de ayuda humanitaria, la liberación de rehenes israelíes y prisioneros palestinos, y la retirada israelí de los territorios ocupados en Gaza.
El líder palestino también se distanció de Hamás, al que responsabilizó de los ataques del 7 de octubre contra civiles israelíes. Subrayó que esos actos “no representan al pueblo palestino ni su legítima lucha por la libertad e independencia”. Aseguró, además, que Gaza forma parte inseparable del Estado palestino y que su gobierno está dispuesto a asumir “plena responsabilidad” en materia de seguridad y administración.
La cuestión de los asentamientos
Abbas dedicó parte de su intervención a criticar la expansión de colonias en Cisjordania, acusando al primer ministro Benjamín Netanyahu de impulsar un proyecto de “Gran Israel” que pone en riesgo la solución de dos Estados. Alertó de que los planes de construcción en la zona de E1 dividirían Cisjordania en dos y aislarían Jerusalén Este, lo que constituiría, según dijo, una “violación flagrante del derecho internacional y de las resoluciones del Consejo de Seguridad”.
El propio Netanyahu tomará la palabra este viernes en la ONU, mientras sus socios más derechistas presionan por una anexión formal de hasta el 82% de Cisjordania. Tal medida supondría una línea roja no solo para países europeos, sino también para aliados estratégicos de Washington en el Golfo. El presidente francés, Emmanuel Macron, ya advirtió que confía en que Estados Unidos frene cualquier intento de anexión.
Mensaje final
Abbas aprovechó además su intervención para rechazar la equiparación del apoyo a Palestina con el antisemitismo y agradeció a los movimientos y organizaciones internacionales que se han movilizado contra la guerra.
Concluyó con un mensaje de firmeza identitaria: “Palestina es nuestra. Jerusalén es la joya de nuestro corazón y nuestra capital eterna. No abandonaremos nuestra tierra”.

