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Atentados en Cataluña

Uno de los terroristas de Barcelona y Cambrils confesó a su madre que su hermano iba a hacer algo grave

Said Aalla, uno de los terroristas del 17A que fue abatido en Cambrils (Tarragona), confesó a su madre poco antes del ataque que su hermano Youssef, muerto en la explosión de Alcanar, iba a hacer "algo muy grave", según se desprende en la declaración policial de un familiar de dos miembros de la célula.

EFE | Madrid
| 08/08/2018
Said Aalla, uno de los integrantes de la célula yihadista que atentó en Barcelona y Cambrils

Said Aalla, uno de los integrantes de la célula yihadista que atentó en Barcelona y Cambrils / Agencias

Un extremo que la madre de Aalla negó tajantemente, según se recoge en las declaraciones de ambos ante los Mossos d'Esquadra que obran en el sumario de la causa que instruye la Audiencia Nacional, al que ha tenido acceso Efe.

Días después del atentado de Las Ramblas y Cambrils (Tarragona), los Mossos tomaron declaración al entorno familiar directo de los miembros de la célula, que destacaron el "evidente" cambio que habían notado en Youssef en los últimos años, que se había vuelto frío, distante y que "no miraba a las mujeres".

Uno de ellos fue el primo de Driss y Moussa Oukabir -el primero en prisión y el segundo abatido en Cambrils-, que destacó que Youssef, de unos 20 años, cambió radicalmente su imagen desde junio de 2017, coincidiendo con el Ramadán, se cortó la cresta y se rapó.

Además, prosiguió, según le contó en una ocasión la madre de los hermanos Aalla, uno de sus hijos, Said le "había avisado de que Youssef iba a hacer algo muy grave, pero que no le dio importancia".

El día de los atentados, el 17 de agosto, según le contó la madre, Said "estaba durmiendo en la cama, estirado y recibió una llamada, tras lo que se despidió de su hermano pequeño, de 7 años, y le dijo que ya no se verían más".

Este familiar de los hermanos Oukabir no fue el único que oyó hablar de la actitud sospechosa de Youssef; otro primo también apuntó a este joven que, según los investigadores, integraba el aparato logístico de la célula de Ripoll.

Según este otro testigo, Said también dijo a su madre en una ocasión que "había algo raro en Youssef, que algo tramaba" porque "decía que se iba a recoger fruta pero no era verdad, sino que estaba haciendo otra cosa".

Una versión que, sin embargo, la madre de ambos negó ante los Mossos en una declaración en la que aseguró que nunca existió "ningún cambio de actitud, de manera de vestir o de comportarse de sus hijos Youssef y Said Aalla".

La madre explicó que Youssef se marchó de casa, sin recordar cuándo, pero continuó manteniendo contacto con ella aunque no le contó dónde vivía ni trabajaba.

La última vez que habló por teléfono con él, dijo, éste le informó de que iba a empezar a trabajar en una fábrica de Vic (Barcelona) en septiembre.

Otro de los extremos que negó la madre es que Youssef quisiese robar la documentación de Mohamed -el hermano mayor y en libertad-, o que rompiese la tableta de su hermano pequeño de 7 años para que no pudiese jugar a los videojuegos porque "el Islam lo prohíbe", como apuntan algunos de los testigos.

Sí que notó un cambio en Youssef su padre, quien tenía con él una relación "problemática" y que señaló que su hijo solía consumir sustancias estupefacientes y beber alcohol hasta que empezó a frecuentar la mezquita nueva de Ripoll, momento en el que se dejó crecer la barba y se afeitó el bigote.

Y aunque dijo que "no sabía absolutamente nada de él desde hacía un mes y medio" porque no se hablaban, sí que afirmó que era Youssef quien tenía, desde julio, el Audi A3 con el que los terroristas provocaron el atentado en Cambrils (Tarragona), que era propiedad de su hermano.