El halagador mensaje del secretario General de la OTAN, Mark Rutte a Donald Trump y el resultado de la cumbre de la alianza celebrada
Así resume Carlos Alsina en Onda Cero las tres noticias más importantes de la mañana:
La cumbre de la OTAN, el mensaje de Rutte y el problema de España
Lo primero es la cumbre de la OTAN. Cortita. Llegaron los gobernantes de las treinta y dos naciones que forman la Alianza, cenaron invitados por los Reyes Guillermo y Máxima de los Países Bajos, departieron amigablemente (se supone) y esta mañana se ven en un desayuno de trabajo y se acabó. Todo, en realidad, viene negociado de antes, como bien sabemos en España.
Trump, estrella de la cumbre -qué remedio- llegó a La Haya disgustado con el gobierno de Israel, por haberle arruinado la buena nueva de que la paz para siempre había llegado a Oriente Medio. El alto el fuego que había anunciado antes de subirse al avión se quedó en poca cosa a la vuelta de unas pocas horas, por más que Trump aún mantenga la esperanza de que sea un cambio de rasante real en la región.
Para compensar la contrariedad, hizo el presidente algo que ha arruinado la imagen del secretario general de la OTAN, señor Rutte. Dio publicidad a un mensaje privado que le había enviado el holandés y que es un embarazoso modelo de adulación sin fronteras.
¿Y España, qué? Pues de España dice Trump que somos un problema para la unidad de la Alianza Atlántica -él, que amagó con salirse-, porque arrastramos los pies a la hora de poner dinero para la defensa común. Lejos de encajarlo como un problema, en la Moncloa han visto cómo se cumplía lo esperado y no parece que les haya incomodado sino todo lo contrario.
El juez peinado busca imputar a Félix Bolaños
Si del juez Peinado, caso Begoña, dependiera, el ministro Bolaños iría p’alante, que dirían Miguel Ángel Rodríguez y su discípulo de la acera contraria, Óscar López. Si del juez Peinado dependiera, Bolaños ya sería un imputado o investigado. De hecho, le trata así, de investigado, en el auto descuidado y farragoso en el que pide al Supremo que sea él quien le investigue dado que es aforado.
El BBVA sopesa su próximo paso
El gobierno le autoriza la OPA al Sabadell -no podía prohibirla- aunque la condiciona a que no haya fusión de ambas entidades por ahora. Lo que sí podía vetar el gobierno es que ambos bancos se fusionen en caso de prosperar la OPA -una cosa es que el BBVA sea propietario del Sabadell y otra que se conviertan en una única compañía-. Pudiendo vetar la fusión, lo que ha hecho el Gobierno es demorarla, tres años. No es el mejor escenario para el BBVA, pero tampoco es el peor de los que se esperaban. Además de eso, supedita el Gobierno la OPA al mantenimiento de las plantillas y las sucursales.

