Lo acontecido este domingo en La Vuelta a España ha sido inédito. No ha ocurrido ni en el Tour de Francia, ni en el Giro de Italia. Y es, precisamente, este motivo por el que hoy, lunes 15 de septiembre, -cuando apenas han pasado 12 horas de lo ocurrido- las manifestaciones en protesta por la participación de Israel -que obligaron directamente a cancelar la última etapa a menos de 100 kilómetros de la meta- copan la prensa nacional e internacional. Las imágenes de las calles de Madrid inundadas de banderas palestinas están dando la vuelta al mundo (valga la redundancia); y, además, el hecho centra desde ayer el debate político.
Uno de los rotativos que se destaca es The Times, el diario británico destaca la cancelación de la "carrera ciclista más importante de España" que se suspendió cuando "alcanzaba su climax" debido a los "enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía en el centro de la capital."
En este sentido, The Times subraya que los organizadores se vieron obligados a tomar esta decisión al comprobar que el Paseo del Prado y otras arterias emblemáticas estaban bloqueadas por las protestas, lo que impedía la llegada de los corredores a la meta.
Motivo de orgullo
En su crónica, el diario también recuerda que el primer ministro español, Pedro Sánchez, calificó estas movilizaciones como motivo de "orgullo" para España, en un "contexto de máxima tensión diplomática entre Madrid y Tel Aviv". Las protestas, centradas en la participación de un equipo israelí en la competición, derivaron en una de las mayores operaciones policiales en la capital desde la cumbre de la OTAN en 2022, con más de 1.500 agentes desplegados.
La crónica internacional destaca además las imágenes de los ciclistas, incluido el líder de la general Jonas Vingegaard, detenidos a 56 kilómetros de la meta mientras recibían la noticia de la suspensión.
Finalmente, The Times recoge la reacción política en España: mientras Sánchez defendía el papel del país como referente en la defensa de los derechos humanos, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, calificó lo ocurrido como una "vergüenza internacional televisada a todo el mundo".

