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Del palacete al sótano: el destierro del técnico que alertó del 'caso Cerdán' con los túneles de Belate

Lorenzo Serena declaró este miércoles en el Senado sobre el proceso de concesión de las obras de los túneles de Belate. En su momento, alertó de que era un proceso viciado, lo que le supuso represalias laborales.

ondacero.es

Madrid |

Del palacete al sótano: el destierro del técnico que alertó del 'caso Cerdán' con los túneles de Belate
Del palacete al sótano: el destierro del técnico que alertó del 'caso Cerdán' con los túneles de Belate | Europa Press

Lorenzo Serena no es un nombre cualquiera dentro de la Administración navarra. Letrado con casi tres décadas de experiencia en contratación pública, trabajaba en la histórica sede del Departamento de Cohesión Territorial, en el número 3 de la calle San Ignacio de Pamplona. Desde allí firmó decenas de expedientes y dictámenes, algunos de ellos con votos particulares que, hasta hace poco, no habían levantado más que el interés técnico de sus compañeros. Hasta que un día se cruzó el túnel de Belate.

En su papel de secretario de la mesa de contratación que debía valorar las ofertas para esa importante obra, adjudicada finalmente a una UTE integrada por Acciona y Servinabar, Serena se convirtió en la primera voz que advirtió irregularidades. "Había rumores de que se lo iba a llevar una empresa en concreto", declaró este miércoles en el Senado, en el marco de la comisión de investigación sobre el 'caso Koldo'.

Desde el principio, insistió en que se justificaran las puntuaciones de las ofertas para evitar sospechas. "Pedíamos simplemente que explicaran por qué se valoraba una oferta sobre otra", explicó. Pero no hubo forma. Las valoraciones, según sus palabras, fueron genéricas y poco argumentadas, y además se emitieron en un orden insólito: los vocales enviaron sus puntuaciones al presidente de la mesa, quien, conociendo ya las del resto, emitió la suya inclinando el resultado final. Un gesto que Serena dejó por escrito: "Para mí, viciaba el procedimiento".

Dos votos particulares firmó Serena en aquel proceso, poco habitual en una mesa de contratación, según señaló él mismo: “En 28 años habré emitido 10 votos particulares”.

De funcionario incómodo a funcionario desterrado

Después de aquellas advertencias, la respuesta del sistema no fue premiarlo por su rigor, sino desplazarlo. El letrado pasó de su oficina en pleno centro de Pamplona a una nave industrial del polígono Landaben. Un cambio que la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción de Navarra no dudó en calificar de represalia. “Era una nave industrial, con una puerta metálica, sin fichar, sin conexión real con mi departamento. Me dieron una llave y un despacho debajo de una escalera”, explicó con frialdad. Allí trabajaba solo, acompañado de vigilantes de carreteras, mientras los expedientes seguían su curso lejos de su mesa.

Serena, sin embargo, ha preferido no cargar las tintas. Agradeció públicamente la resolución de la Oficina Anticorrupción y la disculpa telefónica del director general de Obras Públicas. El técnico, que alzó la voz cuando todo estaba por decidir, terminó relegado al silencio, entre archivadores, escaleras y puertas metálicas.