El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha reconocido que prefiere que "hablen los españoles" antes de permitir un "atropello" como el acuerdo de financiación singular para Cataluña, y ha advertido de que no va a participar en un "intento de suicidio político de la izquierda".
Concretamente ha dicho que "antes de que avance un atropello de esta naturaleza a lo que somos como país, y que decidan los independentistas cómo se reparte la riqueza de esa España que ellos quieren romper, prefiero que hablen los españoles, y que lo hagan muy claro".
El presidente castellanomanchego ha elevado el tono con estas declaraciones en las que ha lamentado que haya tenido que escuchar "argumentos ininteligibles, caóticos, para intentar explicar lo inexplicable, al menos desde posiciones progresistas", en referencia a las explicaciones de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, de este viernes.
En este sentido, Page ha admitido sentirse dolido por ver "defendiendo lo indefendible" a personas que "dicen llevar la misma camiseta que los que estamos aquí; la misma camiseta, no sé si limpia o muy sucia".
Unos argumentos, a su juicio, que "solo defendería la derecha más reaccionaria" y con un planteamiento que ha tildado de "ataque frontal a la igualdad".
"Un suicidio político de la izquierda"
Asimismo, ha sentenciado que no va a participar "bajo ningún concepto del intento de suicidio político de la izquierda que algunos están buscando en España solo por interés personal", y ha avanzado que hará todo lo posible para que este proyecto, cuya viabilidad ha cuestionado, "no arruine por completo lo que queden de principios progresistas en este país".
García-Page ha recordado que este acuerdo "no se ha negociado con nadie" y se pretende imponer al resto de comunidades una vez cerrado con ERC, mientras ha considerado "intolerable que en España se pacte el modelo de financiación de todos con unos independentistas y luego se sirva el plato frío al resto".
El pastel es más grande, sí, pero los trozos son mucho más injustos
Ha denunciado que el acuerdo supone "echar a la basura decenas de años de pelea por la progresividad fiscal: que pague más el que más tiene, pero no para que se lleve más el que más tiene", y ha calificado de "inconcebible" que se pase de un modelo de "progresividad fiscal a uno de regresividad fiscal".
García-Page ha matizado que "el pastel es más grande, sí, pero los trozos son mucho más injustos. Solo se ha pensado en el trozo de un territorio", y ha criticado la creación de "fondos de limosna" para algunas comunidades autónomas que ha definido como "una ofensa a los valores progresistas".
El jefe del Ejecutivo autonómico ha vinculado directamente este debate a la prestación de los servicios públicos, y ha incidido en que "lo que vale la atención de un médico y su sueldo o una radiografía en este centro es exactamente lo mismo en las Ramblas, en la Castellana o en Bilbao".

