POLÍTICA

Apoyo condicionado: las concesiones de Sánchez para salvar la legislatura

Los socios dieron su apoyo al presidente del Gobierno en la sesión extraordinaria del Congreso, pero le exigirán que cumpla todos sus compromisos si quiere agotar la legislatura.

Carlos Martín

Madrid |

Apoyo condicionado: las concesiones de Sánchez para salvar la legislatura
Apoyo condicionado: las concesiones de Sánchez para salvar la legislatura | Onda Cero

La comparecencia extraordinaria ofrecida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados, en la que dio cuenta de la corrupción que afecta a su partido, ha dejado patente una realidad que parecía algo más que evidente. La legislatura depende de ERC, Junts, PNV, Bildu y, por supuesto, de Sumar, que no le dejarán caer, pero que le exigirán que cumpla con todos sus compromisos.

No obstante, también hubo antiguos socios que rompieron esquemas. La secretaria general de Unidas Podemos, Ione Belarra, alzó la voz contra la gestión de Pedro Sánchez, por causas como la palestina y el plan de rearme ordenado por Trump a la OTAN, así como por los comentarios machistas de Koldo y Ábalos. Igualmente, enarboló banderas que parecían más próximas al Partido Popular que a un partido de izquierdas: "Su intervención ha sido aún más decepcionante de lo que esperábamos", espetó Belarra al presidente.

"Usted no ha venido con un compromiso sincero, ha venido a tapar un escándalo mediático con medidas cosméticas", le recriminó, al tiempo que aseveró que "es lamentable que vuelvan a la actualidad imágenes de políticos del bipartidismo cerrando contratos públicos a cambio de mordidas en prostíbulos". "Este PSOE se parece demasiado al de siempre, al caoba, al de Filesa, los ERE, Roldan... que en cuanto toca poder, piensa que el dinero público y las instituciones son suyas y que pueden hacer lo que quieran", remató.

Guerra fratricida entre Junts y ERC: amnistía y financiación singular

Junts y ERC evidencian en cada sesión en la Cámara Baja la diferencia ideológica que los separa. De hecho, los republicanos siempre acercan a los convergentes a posiciones próximas a PP y Vox. Sin embargo, parecen ir juntos cuando se trata de reclamar concesiones al Gobierno. Junts sigue a vueltas con la amnistía a su líder fugado, Carles Puigdemont, y parece que el juez Llarena y su negativa aplicar la ley son el último cortafuegos a evitar. Mientras que ERC, se prepara para las negociaciones que tendrán lugar esta semana y que pretenden ser la culminación de la financiación singular a Cataluña.

Ya es sabido que el Gobierno cederá a la Generalitat la recaudación y gestión del IRPF, que les permitirá disponer de 25.000 millones de euros anuales, pero, por si acaso, el presidente de los republicanos, Oriol Junqueras, ha anunciado que registrarán en el Congreso una proposición de reforma legislativa: "No podemos estar seguros", ha afirmado.

Pese a la desconfianza en las negociaciones, el miércoles Gabriel Rufián le aseguró al presidente que "si esto se queda en tres listos que se repartieron cuatro mordidas, usted se tiene que quedar. Si esto escala, si nos hace escoger entre los corruptos profesionales y los cutres, le vamos a obligar a que la gente decida". Aunque le pidió que abandonara la postura del "y tú más", así como le recordó que "la izquierda no puede robar, no significa que no robe".

"Está usted en la prórroga y esta no dura toda la legislatura", le advirtió Míriam Nogueras el miércoles a Sánchez, a quien le dejó claro que si no quiere una convocatoria de elecciones anticipada, debe "cumplir con los términos de Cataluña". De esta forma, quienes no vienen a Madrid a hacer amigos han puesto sobre la mesa que no pasarán ni una más al Ejecutivo. Del que tampoco se fían en las negociaciones bilaterales y a quien le exigen la consumación de un fleco más, que la Generalitat sea quien fije la cuota de solidaridad que deberán aportar a las arcas españolas.

PNV y Bildu: "A lo bajini" en Madrid y sin cuartel en Euskadi

"A lo bajini" fue el lema que utilizó el Athletic Club de Bilbao durante la Copa del Rey de 2024, en la que salieron campeones tras imponerse en la final al Mallorca y guarda un gran parecido con la actual postura que mantienen Bildu y PNV cuando negocian su parte del pastel en la capital de España.

"Nosotros no venimos aquí a intentar hundir este Gobierno ni a intentar finiquitar la legislatura", argumentó Mertxe Aizpurua, consciente de que si cae este Gobierno, Feijóo ya ha anunciado que le pondrá un cordón sanitario a su formación. De hecho, ya mostró desasosiego por esta cuestión: "Lo que nos preocupa es que esta crisis se lleve por delante los avances en derechos y libertades y abra un ciclo reaccionario y recentralizador de involución democrática y social".

Por esta razón, fiaron su apoyo a "un programa democrático estructural y profundo que depure las prácticas corruptas en todos los estamentos del Estado; un programa social transformador que no solo protege, sino que conquista derechos y libertades para las clases populares y trabajadores; y un programa plurinacional que asuma y respeta las realidades nacionales", y aunque consideró "insuficientes" las medidas anunciadas por Sánchez, saben bien qué es lo que les conviene si pretenden consolidar el Estado plurinacional del que tanto hablan.

"Señores del PNV, ustedes verán. Ahora bien, el PSOE acabará pactando con Bildu, les acabarán llamando fachas. Ustedes se van a quedar sin Gobierno, sin principios y sin votantes. Allá ustedes", avisó en tono profético el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Pese a ser un partido conservador, los nacionalistas siempre se han mostrado cautos a la hora de mostrar su respaldo a Sánchez, a quien Maribel Vaquero le profirió: "Nuestra confianza va camino de la UCI", aunque mantendrán su apoyo.

Las palabras de Feijóo no son gratuitas, puesto que se refiere al voto consolidado a Bildu en Euskadi, que le ha permitido recortar distancias con el PNV, no solo en las elecciones municipales, sino también en las autonómicas. De hecho, Bildu es quien mayor intención de voto aglutina entre los jóvenes, el futuro del País Vasco.

Precisamente por esto, toma especial relevancia el eslogan de los txuriurdines, porque mientras el ruido se centra siempre en Cataluña, el martes Sánchez y Pradales, los máximos representantes de España y Euskadi se sentarán a negociar la trasferencia de competencias en materia de Seguridad Social. Pese a que siempre se dijo que la caja única no se podía trocear, las necesidades del debilitado Ejecutivo, hacen necesarias estas concesiones para salvar la legislatura. Todo apunta a que, concretamente, las prestaciones no contributivas y las políticas de desempleo serán las primeras responsabilidades que dejarán el Ministerio de Trabajo dirigido por Yolanda Díaz.

Sumar y sus enfados temporales

Precisamente, Sumar, el socio más importante por ser quien forma parte de la coalición de Gobierno, se mostró muy "enfadado" en los días previos a la comparecencia de Sánchez en el Congreso, pero una vez allí y con Díaz afligida por la muerte de su padre, cargó más contra el PP que contra su propio compañero de legislatura, conscientes de que el PSOE aprobará las medidas que exige, de hecho, de la 15 que ha propuesto, el socio mayoritario ya ha dado por buenas diez.

Entre ellas se encuentran la creación de una agencia estatal anticorrupción, la prohibición de indultar a condenados por corrupción, un mayor control de la contratación pública y la exclusión de financiación pública a partidos que se financien de forma irregular, así como extender la inhabilitación de este tipo de delitos durante 30 años, agilizar los procesos judiciales y proteger eficazmente a los denunciantes. Además, reclamó la prohibición de contratar a empresas corruptas para contratos públicos y la expropiación de sus bienes.

"Sé que usted es honrado, pero la ciudadanía progresista está angustiada", con estas palabras garantizó la líder de Sumar su apoyo al presidente y rubricó la alianza que, hasta el momento, ha dado pie a tres años de legislatura. No obstante, Díaz hará saber a Sánchez que la agenda social no se negocia, sino que se aprueba, si pretende solventar la gobernabilidad.