Y en muchos lugares paseos; rápidos, porque había que ir a otro sitio, donde dar un mitin, tener una reunión o simplemente estrecharla mano de un paisano, en esa combinación de España urbana y España rural. Sin tiempo casi para cambiar de ropa aunque todos aquellos que le siguen han tenido la prenda fetiche, el chaleco con el lema de Casado presidente.
Y a su lado en muchos lugares de España su familia, su mujer acompañándole en gran parte de sus mitines y sus hijos cerca de él en los días festivos, como en Almansa donde se quedaron durmiendo en la furgoneta o sentados en una terraza a escaso metros donde su padre pronunciaba unas palabras al lado de la estatua de Suárez, sin que les provocará ninguna sorpresa...
Una familia del candidato y una familia en el autobús, la de la caravana de periodistas que nos hemos movido en avión tren o bus, siguiendo la estela el candidato popular.
