El economista y profesor de la Universidad de Barcelona, Gonzalo Bernardos, ha vuelto a pronunciarse sobre dos de los asuntos que más debate generan en la actualidad, el futuro del sistema de pensiones y la situación laboral de las nuevas generaciones. El economista ha lanzado mensajes claros tanto a quienes se acercan a la jubilación como a los jóvenes que se abren paso en el mercado laboral.
En una reciente entrevista, Bernardos recordó que países como Dinamarca ya han fijado la edad de jubilación en los 70 años para quienes hayan nacido después del 31 de diciembre de 1970, una realidad que, a su juicio, España terminará afrontando. "El gran problema es que gente que tiene 55, 56 ó 57 años te dice que está harta de trabajar y quiere jubilarse y yo les digo que quiero medir 1,90, ser rubio, tener ojos azules y volver a tener 20 años. No es posible", señaló.
Una advertencia sobre la jubilación
El profesor añadió que "la única posibilidad de que no os jubiléis a los 70 años o más tarde tiene que ver con un grandísimo incremento de la productividad derivado de la Inteligencia Artificial". Sin embargo, matizó que "aunque haya ese incremento, dudo muchísimo que sea suficiente como para pagar las pensiones públicas. No hay más remedio que jubilarse más tarde".
La brecha generacional
Más allá de las pensiones, Bernardos aprovechó su participación en el programa La Sexta Xplica para analizar el malestar creciente entre los jóvenes en España. Destacó que, aunque "ellos han estudiado, se han esforzado, se han formado, pero ahora la sociedad no lo valora", la frustración viene en gran parte porque parten de un nivel de bienestar más alto que el de sus padres o abuelos, pero no encuentran la recompensa que esperaban.
"Nuestros hijos se quejan tanto porque parten de un nivel de bienestar superior y consideran que ellos han cumplido con la sociedad, pero la sociedad no ha cumplido con ellos", explicó.
De la satisfacción de los años 60 y 70 al presente incierto
El economista subrayó que en décadas pasadas, como los años sesenta y setenta, "nuestros padres, nuestros abuelos, estaban encantados con lo que habían conseguido: una mejora muy importante". Ahora, en cambio, considera que la generación joven se enfrenta a un mercado laboral más precario, con menos beneficios y garantías que las que existían hace décadas.

