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La Historia de la Real Academia Española en quinientas páginas

El exdirector de la RAE Víctor García de la Concha firma la obra que relato los trescientos años de una institución que se abre por dentro enseñando sus documentos, estatutos y sus héroes.

Ismael Terriza | Madrid  | 12/06/2014

Acto de presentación de 'La Real Academia Española. Vida e Historia'

Acto de presentación de 'La Real Academia Española. Vida e Historia' / Ismael Terriza

A la Real Academia Española  (RAE) no le han faltado historiadores entre sus muros durante los tres siglos que la contemplan. Sin embargo es ahora que esta institución universal celebra 300 años cuando su penúltimo regente ha puesto orden. Víctor García de la Concha es el autor de La Real Academia Española. Vida e Historia. Es el relato secuencial que se echaba en falta. Un riguroso seguimiento cronológico de cada periodo, el resultado de “construir una narración de la vida y milagros, triunfos y fracasos de esta institución que ha funcionado desde 1713 hasta el presente”, subrayaba Darío Villanueva, secretario de la RAE, durante la presentación de la obra. Para el propio autor “faltaba la Historia de la evolución de las obras de la Academia, cómo fue cambiando el diccionario, la gramática o la ortografía”.

En el medio millar de páginas ha lugar también para las biografías de sus protagonistas, un relato secuencial de los valedores de la RAE: la intrahistoria. Aquí se cuenta el impulso inicial del Marquesado de Villena o el cierto desdén que las Cortes de Cádiz dedicaron a la Academia, influidas por algunos liberales opuestos a todo lo normativo. Aquello fue en 1812, justo el año en el que nacía Mariano Roca de Togores y Carrasco, el noble marqués de Molins. Años después, este patriarca de las letras sería el responsable del primer gran impulso reformista de la RAE. El Marqués de Molins, amigo íntimo y confidente de Larra, condujo a la Academia hasta su encuentro con la sociedad. Y fue por ventura  la mejor manera de afrontar los desafíos que habrían de sobrevenir en el convulso siglo XIX cuando Latinoamérica rompía lazos con la metrópoli. La RAE sobrevivió como símbolo del español, único e insustituible en su escalafón. Gentes necesarias como Andrés Bello aplacaron el carácter bolivariano desatado por los deseosos de prender la independencia lingüística sembrando el subcontinente de sucursales, de academias latinas sin rige. Para entonces los políticos ya habían descubierto el poder de la palabra y la virtud de ser notables en Cortes y a la sazón tener acomodo en uno de los ilustres sillones de la Real. Recuerda García de la  Concha que cuando los ministros tomaron galones en la institución, se hizo célebre el dicho: “Se levanta la sesión, empieza el Consejo de Ministros".

Es la historia de quienes fueron pero no tomaron posesión como Antonio Machado, de quienes pudieron pero no quisieron como Ortega y Gasset y de quienes ambicionaron, como Emilia Pardo Bazán, un lugar destacado entre sus colegas hombres.

La Real Academia Española. Vida e Historia está editado por Espasa que también pondrá en la calle en otoño la vigésimo tercera edición del Diccionario de la RAE, el vademécum de la promoción de la política lingüística panhispánica, la pauta del buen hacer con la pluma que vertebra el español ibérico y el que impera en las veinte naciones de la Comunidad Iberoamericana.