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Nunca se había encontrado a una soldado vikinga de esta envergadura

Una prueba de ADN revela que las mujeres vikingas también eran líderes y guerreras

El mito se ha desmontado gracias a los interrogantes que le surgieron a la osteóloga Anna Kjellström mientras investigaba los restos de lo que se pensaba que era un guerrero vikingo. El estudio que ha confirmado que la persona enterrada era una mujer también ha revelado que se trataba de una líder militar que con mucho poder en el mundo vikingo.

Redacción | Madrid
| 10/09/2017
Mujer vikinga

Mujer vikinga / Twitter

Durante más de un siglo arqueólogos e historiadores creyeron que los restos de una persona hallada enterrada junto a una armadura y dos caballos en una de las tumbas más espectaculares del Poblado Vikingo de Birka (Suecia) pertenecían a un hombre.

Después de varias pruebas osteológicas y genéticas se ha comprobado que los restos siempre han sido los de una mujer, que probablemente habría sido una poderosa líder militar.

"Se trata de una mujer, mayor de 30 años y considerablemente alta, de unos 170 centímetros" asegura Charlotte Hedenstierna-Jonson, arqueóloga de Uppsala University, a la publicación digital sueca The Local sobre el descubrimiento publicado en el American Journal of Physical Anthropology.

"Aparte del atuendo de soldado enterrado junto a ella, tenía un tablero de juego en su regazo, más bien una especie de juego de estrategia de guerra utilizado para idear tácticas bélicas, lo que indica que era una líder militar con mucho poder. Probablemente haya planeado, liderado y tomado parte en las batallas", dice ella.

La tumba fue descubierta y excavada en el siglo XIX. Debido al atuendo masculino de soldado que se encontró en la tumba, se creyó desde un principio, aunque no se hubiera comprobado científicamente, que los restos eran los de un hombre.

Hace unos años Anna Kjellström, una osteóloga de la Universidad de Estocolmo, trasladó los restos para estudiarlos y se percató de un error. Se dio cuenta de que los pómulos eran más finos que los de un hombre y de que los huesos de la cadera eran característicos de un cuerpo femenino.

Después de un análisis osteológico y genético se ha confirmado que la identidad del soldado Vikingo era en realidad la de una mujer.