La NASA ha confirmado finalmente la fecha en la que el cometa 3I/ATLAS alcanzará su punto más cercano a la Tierra: el 19 de diciembre de 2025. Será un momento histórico para la astronomía moderna, ya que se trata apenas del tercer objeto interestelar detectado en toda la historia de la observación espacial.
El 3I/ATLAS fue identificado por el sistema de alerta de impactos terrestres tras detectar un cuerpo con una trayectoria hiperbólica, una forma orbital que indica que proviene de fuera del Sistema Solar.
Sus características
Su velocidad es impresionante: más de 221.000 kilómetros por hora, lo que significa que no está sometido a la gravedad del Sol y continuará su viaje de regreso al espacio interestelar después de su paso por nuestro entorno.
Los astrónomos todavía no han podido determinar con exactitud su tamaño, aunque las estimaciones más prudentes de la NASA sugieren que su núcleo tendría apenas unos pocos kilómetros de diámetro. Lo que sí se ha confirmado es que el cometa está activo, compuesto por un núcleo helado y una brillante coma de gas y polvo, lo que explica su intensa luminosidad en las observaciones más recientes.
Su ruta
En su recorrido, 3I/ATLAS ya ha pasado cerca de Marte, a unos 30 millones de kilómetros el 3 de octubre, y alcanzó su máxima aproximación al Sol el 30 de octubre, cuando se situó a 210 millones de kilómetros de la estrella. Su trayectoria lo llevará ahora hacia el interior del sistema solar, pero su máxima cercanía con la Tierra no supondrá ningún riesgo: estará a unos 270 millones de kilómetros, una distancia segura, equivalente a 1,8 veces la separación entre la Tierra y el Sol.
"Durante su máximo acercamiento, el cometa se encontrará al otro lado del Sol y no representa peligro alguno para nuestro planeta ni para ningún otro del Sistema Solar", explicaron desde la Agencia Espacial Europea (ESA). Aun así, el evento ofrecerá una oportunidad sin precedentes para estudiar los materiales y características de este visitante interestelar.
Entre noviembre y diciembre de 2025 se esperan las mejores condiciones de observación, tanto por su brillo como por su posición respecto a la Tierra. Los principales observatorios del mundo, incluidos los del Teide y Roque de los Muchachos, en Canarias, participarán en una campaña de seguimiento internacional para analizar su composición, estructura y evolución.
El físico y divulgador Javier Santaolalla recordaba recientemente que estos objetos "son absolutamente extraños" porque "cada planeta, luna, asteroide y cometa del Sistema Solar comparten un origen común, pero los interestelares son auténticos forasteros que guardan pistas sobre la formación de mundos mucho más allá del nuestro".

