Según han informado el Ministerio del Interior y la Guardia Civil en un comunicado, en noviembre del 2024, guardias civiles de la Compañía Fiscal y de Fronteras del puerto de Bilbao, que realizaban funciones de vigilancia y custodia del puerto, sorprendieron a un camión cisterna en pleno vertido de un líquido oscuro directamente sobre el terreno.
El líquido desprendía un fuerte olor a combustible o producto químico, lo que hizo sospechar a los agentes de su peligrosidad, por lo que ordenaron inmediatamente el cese de la actividad.
La persona que se encontraba vertiendo el líquido, el conductor del camión, reconoció haber volcado entre 3.000 y 5.000 litros, por lo que se había formado una balsa en el solar afectado. En ese momento, los agentes procedieron a la identificación de los operarios y del responsable de la empresa, tomaron muestras del líquido vertido y del propio camión cisterna y elaboraron las diligencias oportunas para determinar si se estaba cometiendo un ilícito penal por la posible toxicidad del producto.
El informe fue remitido a la Fiscalía del medio ambiente, que ordenó el envío de las muestras al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses en Madrid. Este organismo confirmó la presencia de hidrocarburos, y acreditó que el vertido "pudo ocasionar daños graves al medio natural".

