Osakidetza iniciará el próximo lunes, 15 de septiembre, la inmunización de bebés contra la bronquiolitis aguda, que se centrará principalmente en todos los recién nacidos, los bebés prematuros, y los niños y niñas de menos de 2 años con alguna enfermedad crónica.
El año pasado, Osakidetza consiguió inmunizar a más del 90% de la población diana, lo que permitió reducir en un 35% las consultas de Atención Primaria y Urgencias hospitalarias, y en un 50% las hospitalizaciones por esta enfermedad en menores de dos años, siendo este porcentaje del 65% en el caso de bebés menores de tres meses.
La bronquiolitis aguda es una infección respiratoria que afecta principalmente a niños y niñas menores de dos años. Inicialmente se manifiesta con síntomas similares al del catarro, como mocos, tos o fiebre, y al cabo de unos días pueden aparecer otros síntomas como dificultades a la hora de respirar, pitidos o fatiga que afecta en la toma de leche.
Afecciones
El pico máximo de incidencia de la bronquiolitis se da entre noviembre y diciembre, y aunque en la mayoría de los casos la bronquiolitis aguda no será grave, suele interferir en la calidad de vida de los niños y las niñas, y también en la de sus familias, durante un tiempo prolongado, además de que ocasiona una sobrecarga importante en el sistema sanitario en un periodo corto de tiempo.
No existe un tratamiento específico, así que se actúa en los síntomas, como las secreciones nasales y la administración de antitérmicos cuando exista fiebre.
Los estudios realizados en el entorno hasta la fecha muestran una gran efectividad de la vacuna, de dosis única, que evita las formas más graves de la enfermedad
Medidas preventivas
Entre las medidas para evitar el contagio, se recomienda que estos niños pequeños no estén con personas que estén resfriados, ya que puede ser foco de infección y provocar bronquiolitis al bebé.
Osakidetza ha recordado que las medidas básicas para prevenir contagios de bronquiolitis aguda son las mismas que las de cualquier enfermedad respiratoria; es decir, el lavado frecuente de manos, evitar compartir espacios cerrados muy concurridos, la ventilación de interiores, abstenerse de llevar al hijo o a la hija a la guardería o a la escuela cuando se está enfermo o enferma, o evitar visitas a recién nacidos por parte de personas con sintomatología respiratoria como catarros, tos o mucosidad nasal.

