Osasuna continúa engrosando sus malos datos fuera de casa. Quinta derrota en cinco desplazamientos. No era este el mejor para romper la dinámica, está claro, frente a un Atlético de Madrid con un potencial enorme y que en su estadio sí está consiguiendo los resultados que en las primeras jornadas lejos de Madrid le costaba conseguir. Sí, también a un equipo como el Atleti le está costando ganar fuera.
Quizá el error de Osasuna fue no ir con decisión a por el 0-1 y confiar en exceso que podría mantener el 0-0. Se llevó un susto el osasunismo con el gol de Álex Baena bien anulado por De Burgos Bengoetxea a instancias del VAR por posición de fuera de lugar de Griezmann interviniendo en la jugada al entorpecer la carrera de Boyomo. Se quejó Simeone sólo por hacer teatro, porque si un técnico como él no entiende esa jugada es para quitarle el carnet. También se desesperó diciendo que el tiempo de prolongación de la segunda parte estaba cumplido cuando aún quedaba un minuto, y eso es porque temió por el resultado final.
Y es que después de encajar Osasuna el gol de Almeida fabricado por Giuliano es cuando, teniendo todo perdido, se decidió a atacar, y mejoró notablemente. Iker Benito haciendo de carrilero tras la lesión muscular de Rosier y Kike Barja como extremo izquierdo buscaron el peligro, y se lo encontró Budimir en el minuto 88 tras una internada y pase fabulosos de Moi Gómez. Remató el croata en el área pequeña con el interior de su pierna izquierda pero desvió el balón Oblak lo suficiente con una estirada tipo fútbol sala para desbaratar la mejor (y casi única) ocasión de Osasuna en el partido.
Así que nueva derrota con mejor sabor de boca (era fácil) que la de La Cartuja y con la sempiterna necesidad de mejorar la creación de juego de nuevo pendiente para el próximo partido, que será el sábado en El Sadar contra el Celta de Vigo.

