No es suficiente el empate de Osasuna en el Carlos Tartiere. No se puede dar por buen botín pese a que es el primer punto que se consigue fuera de casa. Hay encuentros en una temporada marcados en rojo, y este era uno de ellos. Se veía desde que terminó el partido contra el Celta, y el devenir del encuentro lo ha corroborado. El Oviedo ha sido el rival más débil hasta el momento, y eso que empezó metiendo el miedo en el cuerpo con la acción de Ilyas que desbarató Herrera. Pero dejaba huecos, sobre todo para crear fútbol. Eso lo vio Osasuna en la primera mitad, sí, pero no terminó de aprovecharlo por lo que ya es una endémica falta de gol. En eso sí respondió al guion previsto el enfrentamiento entre los dos equipos que menos goles a favor tienen de la liga, 7 los locales y 9 los ayer visitantes. Poco bagaje para los 11 partidos disputados.
Está bien sacar los datos positivos, como hizo Abel Bretones tras el encuentro quedándose con ese primer punto fuera o destacando la portería a cero en el caso de Lisci, tercera de la temporada para los rojillos… y segunda para el Oviedo. A todo se le puede dar la vuelta. Un punto de 18 fuera de casa, conseguido contra un recién ascendido que ocupa puestos de descenso, zona de la que le separan tres a Osasuna.
Hay cosas positivas dentro de la decepción, sí. Funcionó más o menos la línea de cuatro defensas excepto en los primeros minutos, disfrutamos con el muy buen partido de Iker Muñoz, que entró de sopetón en la primera parte por la lesión de Torró, y Víctor Muñoz sigue siendo la sorpresa, el único que desequilibra y además cada vez aguantando más minutos. Señaló Lisci en público que tenía que aguantar más, pero obvió que venía de jugar en Primera RFEF la temporada pasada, por mucho que hubiera debutado y jugado el Mundial de Clubes con el Real Madrid.
Sigue faltando capacidad para cambiar el partido con los que entran desde el banquillo, y sigue faltando generar ocasiones de gol que no pillen a los delanteros de espaldas a la portería. Ayer además Raúl no estuvo afortunado en los controles, pero el sustituido fue Budimir… por un central, Herrando. En resumen, insuficiente para todos.

