Copa del Rey | Real Sociedad 2(4) - Osasuna 2 (3)

Osasuna cae en los penaltis

Osasuna fue ganando 0-2 y acabó jugando la prórroga

Javier Saralegui

Pamplona / Iruña |

Abel Bretones jugó de extremo derecho
Osasuna cae en los penaltis | X Osasuna

No salen las cosas fuera de casa este año. Ni con penaltis. Pero hay una explicación para el partido de Anoeta. Fue Miguel Ángel Lotina el que en otro contexto dijo que a veces, contra los grandes, no es bueno marcar demasiado pronto, porque entonces despiertas a la bestia. Algo parecido le pasó a Osasuna ayer. Su gran comienzo de encuentro fue su condena. Cuando nos maravillábamos de que por fin salían las cosas, de que Moncayola esta vez metía el remate difícil cuando en Montilivi falló el fácil, de que hasta la fortuna acompañaba con el gol en propia puerta de Oyarzábal, entonces nos dimos cuenta de que ir 0-2 en el minuto 20 no le hacía ningún favor a Osasuna. Era bueno, era lo deseado, pero no le venía bien al equipo.

Porque cedió la posesión del balón por completo. Se echó atrás ante el empuje de una Real que no es que fuera de menos a más, sino que fue de la nada al todo. En Girona no se gestionó bien un marcador injusto en contra y en Anoeta se gestionó mal un marcador justo a favor.

La disposición de los jugadores era la correcta, y había dado el resultado deseado. La posición novedosa de Bretones en el extremo derecho confirmaba que la defensa era de cuatro, algo en lo que todo el mundo dudó antes de empezar el encuentro viendo que jugaban a la vez el asturiano, Juan Cruz y Herrando, y eso dejaba a Moi Gómez para hacer daño en la media punta.

Pero ese esquema era para tener el balón, no para cederlo tan pronto a la Real, que atacó y atacó hasta obtener su justa y postrera recompensa del 2-2 en la prolongación de los 90 minutos. Se jugaron al final 133 con los añadidos, y 30 de ellos fueron para Budimir. Esa fue otra declaración de intenciones. El croata tuvo una, sí, pero el partido parecía estar para la velocidad y el desborde de Víctor. Lisci eligió y el partido se fue a los penaltis.

Y otra sorpresa: Rubén García se quedó sin lanzar uno y en su lugar un central, Catena, fue el responsable del quinto. Centrado, a asegurar. Y parado por Marrero, como el de Moncayola.

Y no hay más Copa. Osasuna sufrió la maldición de marcar pronto. O mejor dicho, se la ganó a pulso. Otra enseñanza a la mochila: para ganar un partido hay que tener el balón. Y querer tenerlo.