Iker Etxeberria tiene una sensación agridulce de su primera temporada en un Campeonato de España. Por un lado está encantado de haber participado en ella, y por otro le queda el mal sabor de boca de no haber podido disputar la última prueba y alguna de las anteriores para haber peleado por los puestos de podio.
A pesar de que una de las diferencias que ha notado al competir en un campeonato nacional es la necesidad de contar con un equipo mecánico, eso no fue suficiente para poder poner a punto el Toyota Yaris de la GR Cup para la última carrera de la temporada. Precisamente el hecho de competir todos los pilotos con el mismo vehículo en un campeonato monomarca, con las mismas prestaciones y equipamiento, hace de este campeonato un evento de deporte puro, en el que las capacidades y destrezas de cada piloto son fundamentales.
Aún así está satisfecho con la experiencia después de haber ganado campeonatos y copas en Navarra y País Vasco. Su equipo también está contento con su rendimiento por lo que Iker espera poder repetir el año que viene. Y terminar la temporada en casa en el rally de Malerreka comptiendo con el que hasta esta temporada ha sido su coche y contra viejos conocidos.
