En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, en Más de Uno Pamplona hemos hablado con Elena Aisa, presidenta de Besarkada-Abrazo, la Asociación de Personas Afectadas por el Suicidio de un Ser Querido.
Aisa ha subrayado la importancia de romper el silencio: “Dar visibilidad salva vidas, es así de claro y así de contundente”. En este sentido, recordó que la OMS insiste en que la mejor forma de prevenir es hablar abiertamente del problema.
La asociación ha lanzado la campaña "Espera, estoy aquí", con la que quieren insistir en el mensaje de no dejar sola a la persona, de la importancia del acompañamiento, “no se trata solo de profesionales, también desde el ámbito social debemos saber acompañar”, ya sea como padres, amigos o familiares.
Las cifras preocupan especialmente en el ámbito juvenil. En Navarra, "el 5% de la población joven ha intentado suicidarse, un dato que estremece", señaló Aisa citando fuentes del Departamento de Salud. Entre 2022 y 2024 se activó el Código Suicidio para 62 menores, lo que puede reflejar un aumento en los intentos o una mejora en la detección.
En cuanto a las señales de alarma la presidenta de Besarkada-Abrazo ha nombrado algunas: expresiones como “me quiero morir”, el aislamiento, los cambios bruscos de conducta, las autolesiones o incluso gestos como regalar objetos valiosos. "Más del 80% de las personas que se suicidan han dejado señales de alarma", señala Aisa, lamentando que muchas veces no se interpretan a tiempo por falta de formación.
Otro aspecto clave es derribar mitos. Durante años se ha creído que hablar del suicidio en los medios provocaba un efecto contagio. Sin embargo, “es justo lo contrario”, afirma Aisa. "Hablarlo en espacios públicos ayuda a concienciar y detectar señales".
Por último, ha lanzado un mensaje de esperanza: "Pedir ayuda es una expresión de valentía y de madurez, nunca de debilidad". Insiste en que siempre hay salida y que el apoyo comunitario, familiar y profesional puede marcar la diferencia.
Concluyó recordando la dureza de las consecuencias para quienes sobreviven a la pérdida: "El vacío que deja un suicidio es interminable, es un absoluto infierno". Por eso, recalcó, "el suicidio es prevenible si rompemos el silencio y acompañamos".
