En Más de Uno Pamplona hemos conectado con Xabi Luna y Sheila Sevillano, quienes se encuentran en la República del Congo continuando su viaje solidario de año y medio en bicicleta dentro del proyecto Rumbos Olvidados, con el que ya han recorrido 22 países y superado los 8.000 kilómetros. Tras su paso por Tayikistán, donde inauguraron un centro sanitario, acaban de completar su segundo gran proyecto: la construcción de un pozo de agua en una comunidad de Angola.
Ambos describen la inauguración del pozo como un momento de enorme emoción, especialmente al ver a las mujeres del poblado cantar por la alegría de no tener que caminar horas para conseguir agua. Aun así, recuerdan que la comunidad apenas dispone de unos pocos litros diarios por persona, lo justo para beber y cocinar, quedando otras necesidades en segundo plano. Reflexionan también sobre cómo la falta de higiene o de oportunidades condiciona el acceso futuro al mercado laboral.
El cambio de continente está siendo exigente. Si bien Sudáfrica, Bostwana y Namibia ofrecían un terreno más llano, la entrada en Angola y el Congo ha traído cuestas duras, humedad extrema y la inminente temporada de lluvias, que amenaza con convertir los caminos en auténticos lodazales. A pesar de las dificultades, se sienten muy bien acogidos por la población local, que les recibe con sonrisas, saludos constantes y familiaridad.
En Camerún les espera su tercer gran proyecto: dos pozos de agua, placas solares para un comedor escolar y un centro de discapacidad, y dos incubadoras para un hospital y un orfanato. Todo ello con el apoyo de la ONG navarra Ambala y otros colaboradores, cuyo material ya está en camino. Ellos prevén llegar a principios de enero.
Sobre la logística diaria, cuentan que alternan noches en pensiones con estancias improvisadas en iglesias o colegios para protegerse de las lluvias. La alimentación es básica —latas, arroz y algo de proteína cuando pueden— y la salud, pese a algún día complicado, se mantiene estable.
Finalmente, recuerdan que todos los proyectos se financian exclusivamente mediante donaciones y colaboraciones a través de yoslocuento.org, ya que ellos mismos cubren sus gastos personales con los ahorros que han conseguido en los últimos cinco años.
