Hoy, 29 de octubre, es el Día Nacional sin Juego de Azar y por ello, hemos hablado en Más de uno Pamplona con Teresa Burgui, coordinadora de la Asociación Aralar de Ayuda y Prevención de la Ludopatía en Navarra, para analizar una preocupante realidad: el aumento del juego entre menores y jóvenes en la Comunidad Foral. Según datos del Instituto Navarro de Salud Pública y Laboral, el 31,5 % de los estudiantes de entre 14 y 18 años ha jugado con dinero en el último año, una cifra diez puntos por encima de la media nacional. La edad media de inicio se sitúa en torno a los 15 años, tanto en el juego presencial como online.
Burgui alerta de la “normalización de apostar a los quince”, un fenómeno que se está instalando en el ocio juvenil y que requiere, según explica, una “respuesta preventiva urgente desde el ámbito educativo”. La coordinadora de Aralar subraya que la prevención debe formar parte de la educación en valores desde edades tempranas, y no empezar “cuando el problema ya se ha desarrollado”.
Uno de los principales retos, añade, es la falta de información: “El 48 % de los estudiantes asegura no haber recibido nunca formación sobre el juego de azar”, frente a porcentajes mucho más altos en materia de drogas o nuevas tecnologías. Esa brecha, advierte, deja a muchos adolescentes “sin brújula”, vulnerables ante un ocio cada vez más vinculado a las apuestas.
Burgui también señala la relación entre los videojuegos y las dinámicas del juego de azar, con ejemplos como las “cajas botín” en títulos tan populares como el FIFA, donde “se invierte dinero sin saber qué va a tocar”, una práctica que considera un “entrenamiento temprano” hacia el juego con dinero. Además, recuerda que la industria del juego utiliza “colores, sonidos y mensajes diseñados para enganchar”, y que la publicidad presenta las apuestas “como una victoria fácil o una forma rápida de ganar dinero”.
Por todo ello, Aralar reclama incorporar la prevención del juego a los programas escolares y fomentar un ocio más saludable. “Hay que empezar desde la escuela —concluye Burgui—, donde están los chicos y chicas de quince años, para que comprendan los mecanismos del juego y desarrollen un pensamiento crítico frente a su publicidad”.
