El 12 % de la población navarra de 15 años o más practica running o marcha, es decir, en torno a 64.000 navarros se calzan sus zapatillas para salir a correr. Sin embargo, comenzar a correr sin el asesoramiento adecuado, sin una buena planificación y comprando zapatillas guiándose por la moda o por mensajes publicitarios puede derivar en molestias o lesiones que obliguen a abandonar el ejercicio a las pocas semanas y terminen con la motivación. Luis Ángel Arigita, presidente del Colegio Oficial de Podólogos de Navarra, recuerdan en La Brújula de Navarra que una elección correcta del calzado y una valoración profesional previa por parte de alguno de los podólogos colegiados en nuestra comunidad son claves para correr de forma segura.
Lesiones
Un artículo publicado en la Revista Española de Podología y difundido por el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos, recuerda que hasta el 79 % de los corredores se lesiona. El mismo trabajo señala que usar calzado cómodo y complementarlo con ortesis plantares puede reducir las lesiones hasta en un 53 % cuando se prioriza la comodidad y la indicación profesional. El mismo estudio desmonta dos creencias muy extendidas entre corredores noveles. La primera es que cuanta más amortiguación tenga una zapatilla, más protege. La evidencia revisada indica que añadir amortiguación no garantiza menos lesiones y que, en determinados casos, un exceso puede favorecer sobrecargas. La segunda es que la pronación debe corregirse siempre. La pronación es un movimiento natural del pie que contribuye a la amortiguación, y tratar de bloquearla sin valorar a la persona puede resultar contraproducente. La recomendación más consistente es priorizar la comodidad percibida.
Recomendaciones
Desde el Colegio Oficial de Podólogos de Navarra recomiendan, para reducir el riesgo de molestias en las primeras semanas, elegir zapatillas priorizando el confort y el buen ajuste (respetando en la medida de lo posible el ancho del pie con el del calzado), progresar con calma y respetar los descansos, vigilar el desgaste del calzado, combinar el running con fuerza y movilidad y, ante dolor persistente o recurrente, acudir a una valoración podológica y biomecánica para ajustar pisada, técnica, entrenamiento y, si procede, ortesis plantares.
