Las Fiestas de la Virgen en honor a la Purísima Concepción de Yecla han dado un salto definitivo en su proyección exterior tras ser declaradas Fiesta de Interés Turístico Internacional, un reconocimiento que corona casi cuatro siglos de tradición ininterrumpida en la ciudad de Yecla /solo interrumpidas por la Guerra Civil y la pandemia de la COVID-19.
De la organización de estas celebraciones, que se desarrollan del 5 al 8 y el 21 de diciembre, se encarga la Asociación de Mayordomos de la Purísima Concepción, junto al Ayuntamiento y la Basílica de la Purísima. Su presidente, José Luis Soriano, ha pasado por los micrófonos de 'Más de uno Murcia' para explicar por qué estas fiestas, declaradas además Bien de Interés Cultural Inmaterial, se han convertido en uno de los mayores atractivos turísticos de la localidad.
En la entrevista, Soriano recuerda que el origen de las fiestas se remonta a 1642, cuando una milicia de 61 yeclanos regresó sana y salva de la Guerra de Cataluña y el pueblo hizo voto de gratitud a la Virgen, acompañando cada año la bajada de su imagen con salvas de arcabuz. De aquel compromiso han nacido unos rituales muy singulares: el Beneplácito, la Misa de Pajes y el Paseo, el Beso a la Bandera, la Alborada y Bajada, la solemne Procesión del día 8, la Minerva y la Subida de la imagen de nuevo al Santuario del Castillo, siempre con la pólvora y el juego de banderas como señas de identidad.
El presidente de los Mayordomos subraya que estas fiestas son «mucho más que un programa de actos»: combinan devoción, historia militar, música, gastronomía y un ambiente que transforma la ciudad. Las dieciséis agrupaciones de escuadras de arcabuceros y los llamados tiraores llenan las calles de sonido y humo en algunos de los momentos más espectaculares, como la Bajada del día 7, la Procesión del día 8 o la jornada de la Minerva y la Subida.
Además del componente festivo y religioso, Soriano invita a los oyentes a aprovechar la visita para descubrir el casco histórico de Yecla, el Santuario del Castillo y la oferta enoturística vinculada a la uva Monastrell y a las bodegas de la zona, consolidando las Fiestas de la Virgen como la mejor excusa para una escapada de invierno a la comarca.
