NAVIDAD

Confitería Maite reivindica los dulces de siempre y el panettone "con acento murciano"

En Más de uno Murcia, Juan Carlos Hernández repasa los imprescindibles navideños -cordiales, mantecados y polvorones- y explica por qué el panettone ha llegado para quedarse, con matices locales como el limón y la canela.

Julián Vigara

Murcia |

Juan Carlos Hernández, de Confitería Maite

En Murcia hablar de Navidad es hablar de obradores que no duermen. Y de recetas que pasan de generación en generación. En ese ambiente -con el perfume inconfundible de la almendra, el limón y la canela flotando en el aire- Más de uno Murcia se ha colado en el obrador de Confitería Maite para conversar con Juan Carlos Hernández, responsable de la tradicional marca artesanal murciana de dulces de siempre… y los que también llegan de fuera.

Lo que no falla en ninguna mesa navideña

Hernández lo resume con una idea que retrata bien la fidelidad murciana a la tradición: clientes que llevan desde hace 40 años repitiendo sus encargos, con la misma familia pidiendo lo mismo, año tras año. Porque estas fechas, explica, tienen mucho que ver con el recuerdo y con el paladar de la infancia.

En esa lista de imprescindibles, el responsable de Confitería Maite coloca sobre la mesa navideña:

  • Cordiales
  • Mantecados
  • Polvorones

Productos que, en palabras del propio Hernández "prácticamente no han cambiado en 100 años", y que mantienen su tirón porque conectan con una forma de celebrar que sigue muy viva en las casas.

Artesanía frente a industria: la clave está en el tiempo (y en la noche)

Uno de los puntos más reveladores de la charla es la diferencia entre el dulce artesano y el industrial. Hernández lo explica sin rodeos: la pastelería artesana trabaja de noche para vender al día siguiente. Esa frescura, esa "duración pequeñita", es parte del encanto… y también del desafío.

Frente a eso, recuerda que muchos productos navideños de gran distribución se elaboran con mucha antelación -incluso meses antes- para poder envasar, transportar y conservar. El resultado, advierte, se nota en lo esencial: "en el sabor".

El panettone: de "raro" a imprescindible (y con acento murciano)

Y entonces llega el protagonista moderno de muchas sobremesas: el panettone. "Lo que al principio parecía una magdalena rara", hoy se ha instalado con autoridad en las vitrinas y en las mesas. Hernández lo sitúa como una incorporación relativamente reciente en Murcia, impulsada en parte por pasteleros que viajaban a Milán para traer tendencias, y subraya una idea clave: "no es un invento nuevo, es tradición italiana… adoptada aquí".

En esa adopción, Murcia también ha dejado su firma. Hernández habla del llamado "murciatone" sin vender humo: no es una revolución de receta, sino un matiz local:

  • Ralladura de limón
  • Un toque de canela
  • Cítricos y notas de fruta como el albaricoque

Eso sí: con una condición profesional clara. "No te puedes salir de la receta", viene a decir, porque si te pasas de creativo, deja de ser panettone y se convierte en otra cosa.

Además, destaca el auge de los panettones rellenos (pistacho, cremas tipo 'kinder'), con una advertencia de obrador: el relleno de calidad no aguanta bien el envasado prolongado y exige elaboración cercana a la venta.

Una Navidad que cambia… pero no tanto

¿Hay productos que hayan caído? Hernández apunta a un ejemplo: "ciertos caramelos se consumen menos que antes". Y lanza una reflexión generacional: parte del público joven, dice, "pierde un poquito esa relación" con algunos sabores clásicos. Aun así, su conclusión es rotunda: "el cliente más tradicional de la pastelería sigue siendo el cliente de Navidad".

Y, visto lo visto, tiene lógica: en Murcia, la Navidad podrá tener novedades… pero las raíces mandan. Y si un dulce extranjero ha logrado quedarse, es porque ha sabido entrar por la puerta grande: la del obrador, la del oficio y la del gusto de todos.