En muchas rupturas sentimentales se repite la misma pregunta: «Si soy buena persona, ¿por qué mi relación no funciona?». A partir de esa duda tan frecuente, la sexóloga Eva Camacho, colaboradora del espacio Relatos de una Sexóloga Soltera en Más de uno Murcia, ha abordado las cinco señales que pueden indicar que, pese a ser alguien íntegro y afectuoso, quizá no se está siendo una buena pareja.
Camacho insiste en una idea central: no es una cuestión de bondad, sino de herramientas. «No se trata de juzgarnos, sino de entendernos y crecer», subraya. A partir de ahí, despliega cinco comportamientos que deterioran el vínculo sin que, muchas veces, las personas implicadas sean plenamente conscientes de ello.
Cinco señales que desgastan una relación aunque haya amor
1 Evitar los conflictos
- Muchas personas callan para no herir, para mantener la calma en casa o para que el otro no sufra.
- Sin embargo, lo no dicho no desaparece: «se guarda dentro, como una pequeña piedra que cada día pesa un poco más», explica Camacho.
- Ese silencio acumulado genera distancia emocional y, con el tiempo, esa brecha se hace evidente en la relación.
2 Protegerse demasiado
- Son personas correctas, estables, que no mienten ni hacen daño… pero que tampoco se dejan ver del todo.
- Mantienen las emociones bajo llave: «Están, pero no están», resume la sexóloga.
- La pareja percibe un vacío difícil de nombrar: la cercanía física no siempre va acompañada de una verdadera disponibilidad emocional. Amar implica asumir cierto riesgo y abrir pequeños espacios de verdad.
3 No cuidar el 'nosotros'
- Hay quien es detallista y afectuoso, pero vive demasiado hacia dentro, centrado en su mundo interior o en sus propias rutinas.
- Falta anticipación y compromiso con el proyecto común: no se dan esos pequeños gestos que sostienen la relación en los días difíciles.
- «No es falta de amor, sino de aprendizaje: no han aprendido a caminar en equipo», apunta Camacho. A veces, un simple «¿cómo estás?» marca la diferencia.
4 Ataduras al pasado
- Heridas, culpas y asuntos no resueltos se cuelan en el presente y condicionan la forma de reaccionar.
- «No reaccionas a lo que pasa, sino a lo que pasó», señala la experta, describiendo cómo la nueva relación acaba pagando facturas antiguas.
- Sanar, cerrar etapas y revisar la propia historia es clave para poder mirar a la pareja «sin filtros rotos».
5 Confundir libertad con distancia
- Personas que valoran la autonomía, que no son celosas y ceden espacio…
- Pero ofrecen tanto espacio que el otro no sabe si tiene a un compañero de vida o a un mero espectador.
- «La libertad es hermosa, pero necesita presencia», advierte Camacho. La clave está en el equilibrio entre independencia y vínculo.
No es cuestión de culpa, sino de aprendizaje
Lejos de alimentar la culpa, Eva Camacho lanza un mensaje esperanzador: «no estamos rotos. Sólo necesitamos acompañamiento, herramientas y comprensión». Según explica, en consulta se trabaja precisamente esto: aprender a amar mejor, sin tanto miedo, sin tanta carga y sin tanto dolor innecesario.
Quienes se hayan sentido identificados con estas señales pueden iniciar un proceso de cambio. Camacho atiende a través de La Eroteca, donde acompaña a personas y parejas que desean transformar la forma en que se relacionan.
