El programa se articula a través de talleres participativos, diseñados e impartidos por enfermeras en colaboración con los tutores. Mediante dinámicas basadas en la observación, la práctica y el razonamiento, se fomenta que el alumnado tome conciencia de su papel en la lucha contra el acoso, aprenda a reconocer sus distintas formas —físicas, verbales, sociales o digitales— y adquiera herramientas para actuar con responsabilidad, empatía y seguridad.
María José González y José Carlos Sánchez nos explican cómo, desde su experiencia diaria en los centros educativos, detectaron la necesidad de intervenir de forma preventiva. Muchos estudiantes no sabían cómo identificar el acoso ni cómo gestionar las emociones que este genera. A menudo, el miedo, la confusión o la falta de recursos emocionales impedían que actuaran, incluso cuando eran testigos directos.
Por eso, el programa no solo se centra en la víctima o el agresor, sino en todo el grupo. Se trabaja la empatía, la expresión emocional, la autoestima y la capacidad de actuar como red de apoyo. Además, se incorpora activamente a las familias, entendiendo que su implicación es clave para reforzar los aprendizajes y detectar señales de alarma desde casa.
A lo largo de la entrevista, María José y José Carlos comparten cómo este enfoque integral está generando cambios reales en la convivencia escolar. Porque mirar hacia otro lado ya no es una opción. Escuchar, acompañar y actuar, sí lo es.
